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associazione nazionale di amicizia italia - cuba coordinamento regionale della Lombardia |
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Graciela Guerero Garay
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Una cosmopolita ciudad de verdades y misterios
También Las Tunas tiene sus leyendas. Cuentan que un día cualquiera de 1617 un indio enamorado acechaba en el silencio de la medianoche a una muchacha de sangre azul. Su padre, un soberbio español, descubre el idilio y ordena decapitarlo. Los matones cumplen el "encargo" pero no pueden llevar su cabeza para cobrar la recompensa. El cadáver había desaparecido. Poco después, por las sábanas de Cueybá un jinete sin cabeza trotaba a galope limpio buscando justicia. Era el caballo blanco del indio sin cabeza. Desde entonces, las apariciones del fantasma se asociaron a cuanta tragedia acontecía en la comarca. La más connotada fue el accidente ferroviario del 45, donde murieron cientos de personas. Mas, a este mancebo indio, se le anotó también los pesares de la granizada del 19 de marzo de 1963, que vistió a la ciudad con gigantescos bloques de hielo, derrumbó árboles y casas y registró este fenómeno atmosférico como uno de los más intensos ocurridos en Cuba. Tal leyenda ha desafiado las canas del milenio y, aún cuando el avance cultural de los tuneros desdibujó los fantasmas a su paso, todavía cualquier trágico suceso que remueve la impronta citadina se asocia al enamorado indio de Cueybá. Aunque la bibliografía de las más tempranas edades de nuestra historia no recoge en abundancia datos sobre la región, nadie pudo quitarle el realce que le dio el privilegio de ser paso obligado hacia el Oriente y Occidente de la Isla, y viceversa. Por eso, en poco tiempo, Las Tunas ganó el derecho a que se le concediera la Tenencia de Gobierno que administró Morales y confirmó que, por sí misma, podía labrar sus andares futuros.
LOS PRIMEROS DESTELLOS DE LAS LUCES Todo este conjuro de vitalidad, y ya con el título de ciudad en su Ayuntamiento, la valentía de sus más célebres patriotas, los fértiles últimos meses del 68 con su arraigo independentista, el acervo cultural y el aldabonazo que significó el resurgimiento de sus cenizas, crean nuevos caminos hacia el desarrollo. Entre los sucesos que lo distingue está la construcción de su primer cine, en 1905. "Victoria" tenía 200 sillas de madera y una pantalla de dos metros aproximadamente. Estaba ubicado frente al parque Vicente García, por la calle Colón, hoy arterias principales de la ciudad. La luz eléctrica llegó en 1913 gracias a Francisco Gutiérrez Calderón, quien instaló una planta y, acto seguido, también, se estrenó el servicio telefónico. Paralelamente a estos acontecimientos, sus rebeldes sentimientos se proyectan aún más para marcar su identidad. Los tuneros participan activamente en huelgas, movimientos y organizaciones sucedidas en la Isla contra la dominación americana y los gobiernos de turno, como el alzamiento en 1933 para enfrentar a Machado, realizado por la Unión Revolucionaria en Victoria de Las Tunas, nombre que le da el español y capitán general Blas de Villate, Conde de Valmaseda, luego que el 16 de agosto de 1869 las tropas mambisas al mando de Manuel de Quesada, logran ocuparla pero no alcanzan el éxito total en el ataque. La enraizada rebeldía sigue en pie y, en 1937, se crea el Comité Municipal del Partido Comunista. Dos años más tarde, se aprueba por el Ayuntamiento el escudo de la ciudad, la cual en 1943 abarca, como municipio, 16 barrios con más de 91 mil habitantes. A partir de este momento la década del 50 se convierte en expresión de auténtica cubanía y hay un rotundo apoyo al movimiento 26 de Julio. Esta intensa labor revolucionaria se extendió por las distintas zonas del territorio que hoy conforman los ocho municipios hasta la alborada de enero de 1959. Con el triunfo revolucionario en 1959, Las Tunas queda integrada a la región oriental y comienza un constante y ascendente desafío para equilibrar su desarrollo con el resto de las regiones del país, fundamentalmente por la carencia de industrias y poseer un carácter eminentemente agrícola, renglón económico bastante maltratado con las guerras y desatendido totalmente por el régimen imperante en la Isla. Esta nueva década le cierra cicatrices y hay lugar para nuevas alegrías que la salvan del marasmo: El 16 de diciembre de 1961 Las Tunas se declara libre de analfabetismo. Un año después otro rayo de luz alumbra la ciudad y por vez primera el pueblo tunero disfruta el placer de ver en sus predios a la gran bailarina Alicia Alonso. Fue un 10 de noviembre. Otro momento que jamás ignorará su historia es la visita del Comandante en Jefe al central Antonio Guiteras, un 7 de junio de 1965. Es la magia de un arcoiris de Revolución que la baña y limpia de tormentosas pesadillas. En 1972 se forma el Territorio Tunas, integrado por siete regiones: Amancio Rodríguez; Colombia; Jobabo; Jesús Menéndez; Antonio Guiteras; Manatí y Tunas Pecuaria, además de cuatro municipios jerarquizados: Tunas y Puerto Padre, urbanos, Guaramanao y Melanio Ortíz, vianderos. La estructura política se fortalece y el 17 de enero se constituye en Las Tunas el Comité Territorial del Partido, cuyo primer secretario es Faure Chomón Mediavilla. En tanto, van creciendo las calles y las barriadas a lo largo de toda su geografía y las obras sociales comienzan su despegue. Un 8 de enero de 1974 se inaugura en esta ciudad el acueducto. La apocalíptica visita del caballo blanco es cada vez más infrecuente a los ojos de los que asumen las metamorfosis de los tiempos modernos, aunque prevalezca entre los misterios, leyendas y verdades de las tertulias y charlas citadinas de un pueblo que ya no es el mismo. El posible fatalismo geográfico que alguna vez pudo primar en el subconsciente de quienes la llamaron la "cenicienta del oriente" empezó a desmoronarse de los almanaques con la nueva división política administrativa que acontece en diciembre de 1975. Las Tunas es ahora una de las 14 provincias cubanas en que se divide el país, incluido el municipio especial Isla de la Juventud, y emerge con autonomía propia como ciudad capital. Ya el despegue es inevitable. En 1978 se inaugura su aeropuerto y un servicio especial ferroviario de pasajeros que la comunica con La Habana. Corría el año 1980. Unos meses después, el 14 de junio, el Combinado de la Salud estrena el hospital Doctor Ernesto Guevara de la Serna y sus instalaciones y el máximo líder de la Revolución, el Comandante en Jefe Fidel Castro, nos honra con su presencia. Esta década no se fue sin dejar nuevos y halagadores recuerdos: el 8 de mayo de 1981 se anuncia que Las Tunas gana la sede de las actividades centrales nacionales por el XXVIII aniversario del 26 de Julio. Este mismo día, nuestro Comandante en Jefe pronuncia las palabras centrales del multitudinario e histórico acto. En los doce meses siguientes no es menos palpable lo real maravilloso que envuelve a los quijotescos milicianos de estos tiempos. Un 25 de junio de 1982 la ya desaparecida escultora cubana Rita Longa inaugura en la ciudad de Las Tunas el primer museo-taller de esculturas del país. Ya se puede hablar con propiedad de un desarrollo tangible. El crecimiento poblacional es evidente. Comienza un sólido trabajo de formación de profesionales propios de la provincia. Importantes industrias como la Fábrica de envases de vidrio Antonio Maceo; de Estructuras Metálicas, "Comandante Paco Cabrera", y la de Cabillas Corrugadas, el Laminador 200-T, dicen por sí mismas cuánto se transforma la ciudad. La proliferación económica, social y cultural no escapan a los ojos del forastero y entre sus moradores aparecen nuevos personajes que harán la leyenda de este siglo que se estrena. "El Comandantico", nuestro popular Caballero de París, está quizás, ahora mismo, en una esquina del parque Vicente García haciendo de sus gestos una nueva historia. Por allá nadie puede olvidar la caldosa de Kike y Marina, un ajiaco de sustancia de pollo y viandas que inspiró una popular canción de notable éxito nacional y cuyo personaje principal es "Pirindingo", humilde obrero que muchas generaciones de tuneros aprendieron a querer, escoba en mano, en los pasillos de la secundaria básica Cucalambé, otro pilar de la Educación que formó a la mayoría de los profesionales que hoy apuestan sus destinos en las improntas de la consolidación integral del territorio. Es la modernidad que se cuela veloz entre los barrotes de la memoria de una ciudad promiscua y renovada, donde la presencia de una arquitectura colonial, caracterizada por sus grandes portales y corredores, con provocativos toldos, y la influencia estilística eclíptica que caracteriza sus fachadas coqueteando con elegancia sus espacios bien distribuidos en forma de L ó U, no se ha perdido. Hay secretos que trascienden este siglo. Están las balaustradas, las tejas criollas en cómplice armonía con el Art-Decó, las edificaciones racionalistas, neocoloniales y esos 14 inmuebles vitalicios desde la colonia que denuncian nuestras raíces y la amalgama de detalles arquitectónicos que nos identifican y distinguen por ser dueños del casco histórico más pequeño del país, con 33 manzanas, incluidos dos parques y dos plazas, una extensión de 14 hectáreas, 444 viviendas y 53 oficinas, la mayoría ubicadas en locales que fueron habitáculos antiguos. Quizás por eso la delineación de su entorno y la asunción de los nuevos códigos conceptuales de este siglo que terminó, sea solo el pretexto que encontró el amor de sus gentes para preservar las controvertidas raíces de su origen, mutiladas por las veces que fue reducida a cenizas por sus propios hijos que juraron con sangre "QUEMADA ANTES QUE ESCLAVA". Aún así, a Las Tunas le nacieron los retoños y hoy nadie puede arrebatárselos a las recién estrenadas puertas del Tercer Milenio. Su entorno urbanístico tiene el brillo de las nuevas cadenas comerciales, como la Casa Azul. Su Plaza Martiana, nacida del ingenio del arquitecto Domingo Alás, es la única de su tipo en América Latina y la segunda del mundo donde una trilogía astronómica se unifica para proyectarse como reloj, calendario y reflector solares vinculados a la vida de un personaje histórico, José Martí. La Biblioteca provincial, fundada el 28 de Enero de 1951, lleva con honor el nombre del Apóstol, y fue la primera de su tipo que abrió sus puertas en Las Tunas. Los museos, galerías de arte, el Fondo Cubano de Bienes Culturales y el remozado Cine- Teatro Tunas denuncian también, en el mismo corazón de la ciudad, que las novedades o el retoque a las viejas construcciones dan un distingo de frescura y complemento, en la vorágine de una vida cada vez más capitalina y emblemática. Por eso esta región no trata de inventar su historia, más bien se regodea en ella. Y una muestra palpable es la asunción de los retos de la nueva revolución técnica que movió los cimientos de la cibernética y la informática. El Centro de Innovación y Gestión Tecnológica (CIGET) de la Academia de Ciencias en la provincia fue de los primeros de Cuba en conectarse a la gran autopista de la información: INTERNET. Hoy son pocos los centros de trabajo que no tienen automatizados y rectorados por la computación sus principales actividades. Vale también encomiar los avances productivos que marcan las últimas décadas de este siglo como las altas producciones de calidad de la Fábrica de Acero Inoxidable (ACINOX); el desarrollo de la cerámica ornamental y técnica; el desarrollo de la poligrafía, la industria del látex con la fábrica de guantes quirúrgicos; la producción de muebles para el turismo; el desarrollo y la cosecha del tabaco, que además de generar una importante cifra de nuevos empleos demuestra que esa vieja tradición de cultivar la aromática hoja tampoco se había extinguido. Alumbrado público; nuevas avenidas; edificios de la magnitud del "Doce Plantas", el desarrollo de las comunicaciones y la telefonía; obras ornamentales multipropósitos como la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García González; la consolidación de los movimientos culturales y literarios; y la ampliación de los servicios y el aval de calidad del Hotel Las Tunas, de ISLAZUL, hablan de la elegancia con que la ciudad aceptó el reto de los tiempos difíciles de un período especial en tiempo de paz, acontecido en los inicios de esta última década del siglo que acaba de cerrar sus puertas.
EN EL ARCHIVO DE LOS POETAS La ciudad de Las Tunas no necesita del repiqueteo de los autobuses ni multiplicar su nombre por los altavoces. Como señora de este siglo y patrona original de sus ya también crecidos siete hermanos locales, lleva con orgullo la verde gracia de la opuntia que la tipifica... Majestuosa, altiva, desafiante, dueña de sí… Camino a sus 205 años no está cansada. Este el comienzo de su historia. Enamorada de sus tonadas campesinas, dulce bajos los embrujos de El Cornito y sus cantos de bambú; saltarina en sus vecinas playas; mística con su sabor a indios, negros, españoles, chinos y americanos; culta con su lenguaje escultórico; inquieta entre el humo de sus industrias y cómplice de tan maravillosa mezcla de leyendas y verdades se abre al nuevo milenio que la espera. Y no contará sus lágrimas estériles- si es que las hubo alguna vez- sino que reina con todos sus milagros, tan silvestre y natural como la tuna, en puntillas de pie para llegar más lejos, existirá con o sin sus manes, con o sin sus señas porque lleva en las entrañas fuego, sacrificio y poesía. Quizás, por eso, tiene en sus más de medio millón de amantes la musa inmortal que vibra en el archivo de los poetas. Y también, por eso, sin miedo ni espejismo, Las Tunas le abrió las puertas al siglo XXI.
UNA REINA EN EL BALCÓN Ahora mismo por sus arterias principales circulan diariamente entre 75 mil y 78 mil personas. Sus comercios, de modernos estilos y ofertas de todo tipo con reconocida calidad, el remozamiento de oficinas, la aperturas de instalaciones como el Banco Financiero Internacional y la Consultoría Jurídica con este mismo carácter, sumados a un prolifera circulación vial donde se mezclan con criollísima gracia los sugerentes bixitaxis, los coches tirados por caballos, las ambulancias de múltiples servicios médicos, carros de atractivos modelos, marcas y procedencias y un transporte público ágil, barato, funcional e ilustrativo de esa magia humana que es la solidaridad mundial y la decisión de unidad entre gobierno y pueblo por mantener sus conquistas, elevar la calidad de vida y aferrarse al progreso social aún en las más complejas estrecheces económicas, hacen de Las Tunas una ciudad provocativa y cautivante que enamora bajo los calientes del sol o los resplandores de la luna. Sus gentes, que ya no son aquellos "guajiros" que les daba la "punzá" del agua fría, masticaban malamente los vocablos o llevaban los zapatos enturbiados por el fango de las calles, sienten hoy que otro horizonte se abre a sus entornos, aunque estos duros tiempos de recuperación económica, acoso multiplicado de agresiones de ideas, recrudecimiento del bloqueo imperialista, afectaciones climáticas y las relaciones desiguales de un comercio cada vez más caro y neoliberal impidan que todas las estrellas alumbren por igual. Mas, aún así y contra toda marea, los tuneros reímos, soñamos, nos vamos detrás de las congas, cantamos y seguiremos multiplicando los panes y los peces para que nuestra reina, que se mantiene firme en el balcón del oriente cubano, siga en el su trono…porque Las Tunas es y será siempre una dulce panacea de milagros, leyendas y verdades para sus valientes hijos y el forastero que sepa que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz y puede tener rostro de ciudad.
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