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la "Plaza martiana" |
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Si trova in calle Francisco Varona, angolo Angel Guardia, nel pieno centro della città. E' stata inaugurata il 25 marzo 1995, su progetto dell'architetto Domingo Alàs Rossell, ed è dedicata all'eroe cubano Josè Martì. Vi lavorano 12 persone, che realizzano diverse attività come seminari, conferenze, conversazioni e dibattiti. Ogni anno si svolge il "Colloquio Nazionale di Identità Martiana" e ogni ultimo martedì del mese si tiene il "The martiano". Ha un bollettino dove diffonde la sue attività, "La hora de los hornos". Accoglie visite programmate e spontanee.
Auténtico ritual de luz humana
Por Graciela
Guerrero Garay y Leandro Armando Pérez El mármol blanco me sugiere los vírgenes témpanos del polo norte o, quizás, del sur. Aunque, a veces, sentada sobre los muros que la circundan, es como si desandara desde la Patagonia hasta el río Bravo con todos sus lamentos afro-indio-americanos. Tal es el embrujo que, todavía, nadie ha podido ignorarla, a pesar de toda la promiscuidad citadina de su entorno. Hace seis años que es un emblema, una canción, un poema, un recuerdo. Es memoria. El detalle que esta vez no hace "grandes las cosas" es su reloj solar. Ella es única en sí misma. Inmensa, extraordinaria. Por él y por su bien lograda armonía arquitectónica, por la ingeniosidad de la idea y la fuerza de la luz. No es una plaza común. Es nuestra Plaza Martiana, nacida del cálculo pausado y exacto de más de 28 mil ecuaciones matemáticas. Número a número surgió la trilogía que hoy enorgullece a la ciudad de Las Tunas. Su creador, el arquitecto Domingo Alás Rosell, combinó las ideas de una de las más pródigas escultoras cubanas, Rita Longa (fallecida el pasado año), y su colega Ariel Camejo, quien sugirió el proyecto del reloj solar para distinguirla así del resto de sus similares del mundo. Empezaron; y lograron que esta hermosa instalación histórica sea una exclusividad universal.
SIN PAGINAS AMARILLAS Hay razones para que Domingo Alás camine lentamente sobre el pulido piso de mármol blanco. De vez en vez, su mirada sube por el tronco de una de las criollísimas palmas que complementan esta obra de arquitectura conmemorativa y se detiene en una línea recta de color dorado incrustada en el pavimento: el reloj solar. La idea inicial le asalta la mente una vez más. No fue un proyecto ambicioso en sus inicios. Se trataba de hacer una escultura de José Martí, de forma tal, que estuviera de cara al sol a la hora que murió el 19 de mayo de 1895. Mas, la ubicación pedida por Rita Longa no permitía el sortilegio. El reloj solar comenzó a tomar cuerpo entre las perspectivas creativas del equipo de trabajo. Y aquí está…único en el mundo, muy tunero. Fueron cuatro años y medio de trabajo en el diseño de esta trilogía, donde el sol cuenta la historia. La punta del Gnomon- nombre que recibe el dispositivo que proyecta la sombra- hace un recorrido fuera del reloj en forma de curva hiperbólica y, cada una, corresponde a un día específico de las fechas históricas más importantes que tienen que ver con el Apóstol, incluido su nacimiento, la fecha de la muerte y 56 sucesos más que completan la escala meridiana.
LEYENDO EL RELOJ El reloj se lee con la sombra superior del canto del Gnomon y el calendario, con la punta de la sombra del mismo, que da la hora en virtud del movimiento de rotación de la tierra mientras que las fechas se dan por el movimiento de traslación. Arte, historia y luz humana para encantarse siempre. Los solsticios de verano e invierno y los equinoccios de primavera y otoño se destacan en el reloj, que presenta un atraso permanente, con relación a la hora del meridiano 75 W de Greenwich, de siete minutos, 48 segundos y 80 centésimas y está apoyado con una gráfica de ecuación de tiempo para la rectificación horaria. La línea del meridiano tiene 65 fechas martianas que se marcan en el momento en que culmina el sol y adquiere su mayor altura angular en el horizonte, justo en el instante en que pasa por el meridiano, en 75 grados y 57 minutos. DEL LADO BUENO DEL SOL El calendario solar de esta única plaza terrícola que mezcla un reloj y un calendario solar con la figura de un prócer, marca también la altura del astro con una serie de círculos concéntricos, que forman el lugar geométrico de los puntos pertenecientes al intervalo de alturas solares de alrededor de 15 grados. El momento cumbre ocurre el 19 de mayo. Este día, un reflector ubicado en la cabeza de un pedestal, orientado según las coordenadas solares- acimut y altura solar- justamente a las 2:30 de la tarde (hora oficial) cuando cayó en Dos Ríos el más universal de los cubanos, José Martí, un rayo de sol incide sobre su rostro de bronce, nacido de la ya inmortal Rita Longa, para que siempre viva su proverbial pluma que sentenció: Moriré de cara al sol. EN SUS ARISTAS AMBIENTALES La ciudad tiene un corazón de algo más de 204 años. En su centro, la Plaza Martiana, se yergue provocativa y majestuosa, al más indiferente. Su entorno resume la mezcla ideal del arte moderno y las raíces de identidad cultural e histórica que identifican a Las Tunas. Su ubicación en la populosa esquina de la calle Ángel de la Guardia y Vicente García, avenida que une la también arteria principal Francisco Varona y Joaquín Agüero, obligan a quienes recorren Cuba de oriente a occidente que la lleven prendida en su retina o detengan su vehículo para contemplar la magia de su arquitectura y el ingenio de su creación. El otrora lugar que ocupaba la Administración de la colonia solo tiene su indicio en la sugerente silueta de sus símbolos: dos asientos en forma cilíndrica con una abertura que recuerdan la toma de los bastiones españoles. El monumento a Ángel de la Guardia, en el lugar exacto donde cayó en combate. Y para que los siglos por venir no pierdan la huella, ahí están los amplios murales de cerámica representando el fuego, el humo, el tropel de los caballos y las columnas inclinadas con códigos arquitectónicos actuales. Todo, en un exclusivo conjunto de fresca brisa, cálido sol cubano y un cielo azul que, desde lo alto de los privilegios de un Caribe que nos baña, seduce y conquista.
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