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Las Tunas: Breves apuntes para su Historia Local
Autor: Víctor Manuel Marrero Zaldívar(historiador de la ciudad de Las Tunas)
Introducción:
La actual provincia de Las Tunas, está ubicada en la porción noroccidental de la primigenia provincia de Oriente. Limita al norte con el Oceáno Atlántico, al sur con la provincia de Granma y el Golfo de Guacanayabo, al este con la provincia de Holguín y al oeste con la de Camagüey. Posee Las Tunas una extensión territorial de 6 587 Kilómetros aborígenes habían compuesto coplas en su idioma a la que después sería la Patrona de Cuba.
En 1603, le fue otorgada a Juan Rivero González, propiedad del primer hato en esta comarca, para dedicarlo a la ganadería, rama económica que fue prolífera durante los siglos XVII y XVIII. En una de las haciendas, propiedad de Jesús Gamboa, crecía con abundancia una captácia del género de las opuntias, la cual se conoce vulgarmente como “Tuna brava”, debido a sus hojas cubiertas de espinas. Cada vez que algún ganadero de Manzanillo, Bayamo o Puerto Príncipe, llegaba al sitio, Gamboa le regalaba como souvenir una de estas plantas para adorno, por lo cual fue costumbre el decir: - Vamos para la hacienda de Las Tunas; o simplemente le cuadrados, incluyendo sus cayos adyacentes. Esta provincia representa el 5,9% de superficie del país, ocupando el noveno lugar en extensión. Cuenta con ocho municipios y una población total de _____.
Sus costas poseen una extensión de 338 km de ellos 265 corresponden al norte y 73 al sur. Abundan playas, vírgenes en su mayoría de gran belleza natural tales como Covarrubias de arenas finas y una composición faunística poco común. También contamos con las playas de La Jíbara, La Herradura, La Llanita y Los Pinos en el Norte y la de Guayabal al Sur.
Consta de dos puertos; Carúpano y el de manatí, al norte, así como el de Guayabal al Sur, por los cuales se desarrolla una intensa actividad económica fundamentalmente en Carúpano y Guayabal, los cuales constan con terminales de embarque de azúcar a granel.
El relieve de toda la provincia es llano, acariciado por pequeñas elevaciones enmarcadas en el peniplano Florida-Camagüey- Las Tunas. En la parte central por el norte las de Camagüey-Maniabón. La cota de elevación no rebasa los 175 metros.
Contamos en total con 32 ríos, siendo los más importantes el Sevilla, Tana, Jobabo y el Chaparra. Los embalses de agua se cuantifican en 20 presas y 52 micropresas que abastecen el riego de caña de azúcar que es el renglón económico fundamental, además abastece a los cultivos varios, al riego de pastos, mantenimiento a la ganadería, el abastecimiento a la industria y a la población.
Los bosques son escasos en su generalidad debido a la tala indiscriminada, por lo que fue necesario diseñar el “Plan Manatí” de reforestación. La riqueza faunística es variada con ejemplares endémicos de la zona como el alacrán enano y otras que la hacen exclusiva de Las Tunas y Holguín.
Culturas aborígenes:
Cuando se produjo el descubrimiento de cuba, estaba poblada Las Tunas por aborígenes de los grupos de la variante cultural Baní (clasificación de Guarch del Monte) al norte y en Guacanayabo al centro y sur, sin que se excluya que en una y otra parte haya evidencias de ambas culturas.
También se han encontrado elementos de la variante cultural Mayarí (según Guarch). Los trabajos realizados por el Grupo de Arqueología Provincial de Puerto Padre Atabex – Maniabón, han permitido constatar la existencia de estas culturas en el territorio.
Existieron en la localidad al norte las provincias aborígenes de Maniabón y Boyucá y al centro y sur la de Cueybá. En la zona de Antonio Guiteras se encuentra el sitio de Pedrera dos, de la variante cultural Baní, en el cual se han encontrado piezas de alto valor arqueológico para Cuba, así mismo en la zona de Maniabón hemos realizado hallazgos de sitios de contactos aborígen-hispánico que nos demuestra la coexistencia del habitante autóctono con los iberos por largo tiempo. En la zona de Majibacoa, se han encontrado sitios como “Los Guayos” con una industria mesolítica del sílex, y otras de significativa importancia como el de Loma del tabaco en Amancio Rodríguez, y Termita uno y dos de Jobabo. En el Municipio de Jesús Menéndez hayan aparecido entre otros los sitios de Loza 1 y 2, así como los de María Luisa y en Manatí los de Caisimú y Villanueva.
Todo lo anterior nos permite asegurar que en esta localidad hubo una amplia población aborígen que fue exterminándose por la barbarie española con la conquista y colonización de la isla.
En 1510, se produjo el primer contacto con los hispánicos, que conozcamos hasta hoy, cuando el conquistador Alonso de Ojeda, quien se dirigía a la Española desde el Golfo del Darién en Colombia, naufragó en el Guacanayabo y sus naves fueron empujadas por una tormenta hasta el Puerto de Jagua en Cienfuegos.
Sin medios para poder continuar por mar, debido al mal estado de sus naves, decidió emprender la travesía por tierra para buscar Maisí y dirigirse a la Española, sin tomar en cuenta los cenagales del sur. A su paso, los nativos los iban rechazando con una avalancha de flechas, hasta que se internaron en la región Oriental. Ojeda, religioso furibundo, portaba en su mochila, una imagen de la Virgen María que le había regalado el Obíspo de Fonseca y en cada descanso la colocaba encima de los manglares, le encendía una vela y le prometía erigirle un templo en el primer pueblo que lo salvase.
El Dr. Osvaldo Morales Patiño nos cronica que: “Pasaron dificultades sin cuento hasta llegar al pueblo de Cueybá (Sic), cuyo cacique los acogió favorablemente. (1)
En Cueybá fueron atendidos por el jefe de la comarca y el conquistador cumpliendo su promesa, hizo erigir un templo para colocar la imagen de la Virgen que según algunos cronistas había sido pintado en Flandes. El historiador Ignacio José de Urrutia, uno de los primeros historiadores cubanos refiriéndose al templo afirmó:
... Hízole éste una ermita donde se colocó, con toscos adornos y finos afectos, y como ya estos europeos sabían algunos términos del país, no fue difícil instruir por mayor a sus naturales de la grandeza de nuestra Reyna... Adornaron la ermita con paños de algodón y la mantenían con aseo, saludándola con salutación angelical é hicieron coplas en su idioma a nuestra Señora y en sus bailes y regocijos que llamaban areytos le cantaban ensalsando su santísimo nombre... (2)
Es preciso resaltar que fueron los aborígenes tuneros, los primeros que le hicieron votos a la Virgen María en nuestro país, pues de hecho se convierte esta región en la cuna del culto mariano en Cuba.
Según los estudios que hemos realizado, los primeros templos católicos de Cuba fueron: La ermita de Colón en las márgenes del río Jobabo, erigida por el Almirante en 1494, la de Macaca (3) fomentada por un marinero en 1509 y la construída a la Virgen María por Ojeda en 1510 en Cueybá.
Cuando la conquista y colonización de Cuba en 1513, fueron enviados Pánfilo de Naváes y Francisco de Morales para someter a los territorios de Camagüey y Maniabón respectivamente, quienes se hacían acompañar por Fray Bartolomé de Las Casas. A su paso por Cueybá se alojaron en la ranchería indígena donde resaltaba por su belleza la iglesia de guano y yagua con la imagen de la Virgen y se asombraban los españoles con la forma en que los recomendaban a algún ganadero para que se dirigiesen al lugar diciéndole – Vaya a la hacienda de Las Tunas. Con el tiempo se fue haciendo popular el nombre de la planta con el cual se conoce la actual región.
Fue la ganadería la base económica fundamental de esta zona, aunque también se desarrollaba la agricultura.
En 1690, se edificó a la orilla del camino real de la isla una ermita de tránsito para albergar a los misioneros que concurrían a Santiago del Prado y en estado ruinoso al no proveerse por un párroco en propiedad, fue reedificada en 1709, por autorización del Obíspo de Cuba, Gerónimo Valdés durante su visita ecleciástica a Puerto príncipe don años antes.
Dado el interés de esta región en el orden agropecuario y la existencia de un poblamiento disperso que demandaba atención ecleciástica, el Obíspo Pedro Agustín Morell de Santa Crúz, dispuso en 1756 la traslación para San Gerónimo de Las Tunas de un curato de monte que había en el Partido de Los Yaguanabos en las inmediaciones de Cauto el Paso.
Con esta condición ecleciástica el partido pedáneo apareció en los censos de 1761 con 40 familias, 211 almas y 51 sirvientes para un total de 262 personas. (4)
Catorce años después fueron registradas en toda la región abarcada por el Partido de San Gerónimo de Las Tunas 285 personas observándose un crecimiento muy discreto de 23 habitantes que representó el 9%. Obsérvese que el poblamiento fue muy lento durante el siglo XVIII.
De este total de habitantes en 1775, la hacienda tunera, propiedad de Diego Clemente Rivero, poseía 11 casas, 11 sitios y 159 personas. (5), que representaba el 55, 78 de toda la comarca, lo que demuestra que en esta hacienda aparece la mayor concentración poblacional de la época, aunque aún es dispersa y de poca importancia.
Ya para 1777, en todo el partido pedáneo se reportaron 655 personas con un crecimiento poblacional de 370 habitantes, en solo dos años, lo que demuestra que la región va ganando en organización y que el mercado ganadero es una promesa para los comerciantes de Bayamo, Manzanillo, Holguín y Puerto Príncipe que se establecen en Las Tunas. Esta población se mantuvo sin cambios sustanciales hasta finales del siglo XVIII, en que por voluntad de los principales hacendados que tenían propiedades en el circuito de la iglesia decidieron fundar un pueblo en 1796. Otro factor que determinó la fundación del principal núcleo poblacional fue la rebelión de un mulato libre de Bayamo quien insurreccionó a gran cantidad de seguidores de su raza y el cabildo de Bayamo, tomó la determinación de reducir las áreas de los partidos pedáneos y en ellos fundar poblados para el mejor control de la justicia, además de ejercer mejor dominio del corso y la piratería que proliferaba en los mares del norte y el sur.
A partir de 1803, el Cabildo local que se reunía en la casa del señor Andrés José Montes de Oca, autorizó el trazado de un poblado acorde a lo dispuesto por las leyes de India, surgiendo así las calles anchas y las edificaciones sólidas a ambos lados, proliferando las casas de yagua y guano que era el material más asequible y otro mínimo considerable de mampostería con columnas al frente, azoteas y bellas techumbres de tejas criollas. Los Patios de las principales familias eran de forma de “U” o de “L” y en uno de sus lados empostrado en el piso el algibe para la colección del agua lluvia.
Fue recuperación constante de los gobernantes locales el fomento de la población y la construcción de obras públicas, labor que encabezó brillantemente José Rafael Fajardo; cura de Las Tunas.
El 27 de agosto de 1821, se constituyó la primera Junta de Sanidad, integrada por el Alcalde local Francisco José de Agüero, el cura José Rafael Fajardo, el facultativo en medicina don Lorenzo Sosa, el Licenciado Don Manuel González, los Registradores Don Manuel Figueredo y Rafael Mora, Don Blas María Rodríguez y Don Andrés José Montes de Oca, fueron los representantes del vecindario.
Según acta particular del 28 de octubre del propio año, fue constituído el primer cuerpo de milicias con su capitán Don Joaquín Montes de Oca al frente. Durante este período no existía cárcel, solo un cepo ambulante para el cual muchos años después se colocó en una habitación de una casa particular que fue alquilada por el Cabildo Local. Era curioso el régimen penitenciario, pues como aún no había presupuesto para estas actividades, cuando el reo era libre o de posición se le cobraban doce reales diarios, pero si era esclavo o indigente pagaba un peso, gasto que corría a cargo del amo en el caso del primero o del vecindario de residencia en el segundo. En cada uno de los casos la manutención la garantizaba el reo o sus vecinos.
La cárcel se construyó en 1823, nombrándose para Alcalde de cárcel al Sargento retirado Francisco Salazar. Para este año la población local era de 3 mil 823 personas, las cuales se dedicaban fundamentalmente a la ganadería y a la agricultura.
Cuatro años después, es decir en 1827, existían en la localidad 48 casas de mampostería y tejas y 214 de embarrado, para un total de 262 viviendas de estos materiales. No se cuantifican en el censo las de guano y yagua o tabla que debieron ser numerosas. Para brindar servicios al pueblo existían 12 pulperías, una tabaquería, tres tiendas de ropa, una mecería, un pequeño cuartel y una escuela. Para las funciones eclesiásticas se mantenía José Rafael Fajardo cura y vicario de la iglesia y Don Miguel Montero; quien hacía de sacristán mayor y vicario auxiliar.
Para 1830 el partido tunero tenía como jueces pedáneos al capitán Don Mariano García y al teniente José Miguel Diez, cinco años después estos cargos eran ocupados por mariano García y su teniente Antonio Luch.
El desarrollo comercial del pueblo fue en aumento al punto de que en 1873, ya contaba la localidad con cuatro panaderías, una herrería ocho zapaterías, una botica y dos carpinterías. Obsérvese el número de zapaterías y de carpinterías, pues indica el alto desarrollo ganadero de la comarca y además la explotación de maderas de estas selvas vírgenes, si tenemos en cuenta que la población es aún exígua.
Dada la confianza que la corona española tenía en los gobernantes de la comarca, le otorgó por Real Orden del 25 de agosto de 1837, el timbre de “Fiel Pueblo de Las Tunas”, situación que se mostraba un tanto contradictoria pues un año antes las polvorientas calles del pueblo se llenaron de tuneros quienes en apoyo al Gobernador Santiaguero Don Manuel Lorenzo, protestaron contra los adictos constitucionales del Gobernador General de la Isla Miguel Tacón, movimiento que repercutió con fuerza en Santiago de Cuba, Bayamo y Manzanillo respectivamente.
En 1838, se inscribían en esta demarcación 21 haciendas de crianzas pertenecientes fundamentalmente a Buenaventura Izquierdo, Esteban José de Agüero, Joaquín Fernández, Lucas de León, una caja abierta en la población propiedad de Manuel Agustín Nápoles y una casa del comercio cuyo dueño era Antonio Luch.
Para finales de 1841, la población registrada en el perímetro urbano de Las Tunas ascendía a 1953 habitantes; para 1846 dedicaba Las Tunas, 118 caballerías al cultivo de frutos, 10 mil 356 a pastos naturales y 9 a pastos artificiales, contaba entonces con 11 mil 688 cabezas de ganado vacuno, 1481 caballar, 122 asnal y mular, 5 mil 326 de cerda y 557 lanar y cabrío. (6)
Para darle a esta localidad la categoría de Tenencia de Gobierno fue necesario segregarle a Holguín parte del territorio de San Agustín, e incluir una porción de Manatí, para llegar a una población de 9 mil 447 personas en 1847. Condición que le fue concedida el 20 de diciembre. Fue el primer teniente Gobernador de esta localidad Don José Morales, oriundo de la región española de Galicia. Este año el Gobierno de Leopoldo O´ Donell designó a Don Joaquín de Oro y Ramírez como abogado asesor de Las Tunas, el cual ejercía hasta ese momento en la ciudad de Puerto Príncipe. El ilustre bayamés juró su cargo el primero de marzo de 1848, según consta en carta del gobernador local a O´Donell fechada el 7 de ese mes y año. (7). El 29 de abril quedó creada la junta municipal y el 26 de junio la junta de Instrucción Pública.
Desde hacía más de dos década el Cabildo había instituído con las instancias del país que se le otorgase la jurisdicción propia, anhelo que lograron en 1849, segregándose de Bayamo, a la vez que le otorgaron el título de Villa y ya en 1853 le fue conferido el de ciudad.
Es significativo el acelerado tránsito de los tuneros por estos escaños gubernamentales: tenencia, Villa-Ciudad; en solo seis años y los dos últimos en solo cuatro. La razón está basicamente en las rebeliones locales de 1851, en que la corona se vió amenazada con el asalto a Las tunas por Joaquín de agüero y Agüero, Julián Santana y Ramón Ortuño entre otros, asegurando con esta última condición (la de ciudad) mayor guarnición militar y sólida protección con la construcción aquí del cuartel de infantería o de las 28 columnas.
El fracaso del movimiento revolucionario del 51, sirvió de experiencia a la nueva generación de criollos, quienes imbuídos en el más profundo espíritu libertario se dieron a la conspiración para ofrecerlo todo por la independencia de Cuba.
Por estos años Las Tunas era una ciudad hermosa; según el Clérigo Antonio Perpeñá en su recorrido por la región oriental la describió así:
... Pasado el río Hormiguero, que baña al oeste los huertos y jardines del poblado, entramos en aquella rica y comercial población. El aspecto imponente de su entrada, por la calle de Isabel II, recuerda al viajero las poblaciones romanas, cuyas casas se presentan adornadas en sus fachadas de majestuosos postigos, sostenidos por la solidez de grandes columnatas, terminadas por caprichosos capiteles y variados cornisamentos.
Las Tunas, con sus amplios portales, sus plazas y plazuelas conformaba un pequeño paraíso arquitectónico que todos admiraban. La plaza de la iglesia, dado los acontecimientos bélicos de 1851, fue convertida en Plaza de Armas en 1856, razón por la cual pasó de sitio para el reposo a un lugar donde se concentraban los militares a toda hora, se le acordó con tambores en cada una de las bocacalles y ya no tuvo más el acceso popular.
Es significativo resaltar que durante las primeras seis décadas del siglo XIX, Las Tunas exhibía un magnífico ambiente cultural. Contaba con su decimero Mayor Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé) quien tenía numerosos seguidores en la ciudad y el campo. Era una rareza ver a un guajiro detrás de la mancera de su arado labrar la tierra, sin que de su garganta no saliesen las notas de una décima cucalambeana, o pasar por el campo sin escuchar una canturía, un guateque, o la improvisación a controversia o la serenata que le regalaba a un amigo o a una muchacha enamorada. Cada domingo había bailes, peleas de gallos, o por las tardes en las azoteas se reunían los amigos en tertulias literarias, donde disfrutaban de las buenas palmas de Tomasa Varona, de Francisco Muñoz Rubalcava, y también se disfrutaba de las voces melodiosas de las hermanos Montes de Oca y trinaba el violín del pardo Teodoro Gutiérrez. El teatro tenía su espacio en Rosendo y Rosenda Rosende, sus primeros intérpretes conocidos en esta región y la cultura en general florecía en las Guara-Mayo o las Parodi y la prensa local llamada El Hórmigo, fundada en 1859, noticiaba cada fin de semana lo más importante del quehacer citadino. Los hermanos Antonio José y Manuel Agustín Nápoles, eran hombres de basta cultura. Este último fue de los propulsores de la imprenta local junto a Lorenzo Artines Morán, Miguel Rosende Canellas, Joaquín Mayo y Pedro Agüero González.
En 1862 la economía era básicamente agropecuaria, aunque la ganadería ocupaba un lugar preponderante con 22 mil 735 cabezas de ganado vacuno, 2 mil 150 caballar y 12 mil 110 de cerda entre otros. La producción azucarera era exígua con un ingenio llamado El Cornito y otros 18 trapiches en toda la Comarca, los cuales produjeron 700 arrobas de azúcar quebrado, 520 de mascabado y mil 450 entre cucuruchos y raspaduras. Por otro lado de arroz se produjo en el año de referencia mil 460 arrobas.
También se cultivaba tabaco, maíz, plátano, frijoles y hortalizas. Otro renglón que aportaba a la economía local era la apicultura con mil 200 colmenas en 1862. Este año existían dos academias de música, una imprenta, una platería, tres sastrerías, igual número de sombrerías, díez tabaquerías de marca, tres tenerías, tres herrerías, dos boticas, seis carnicerías, una hojalatería, una máquina para aserrar madera, cuatro panaderías y un médico cirujano; todo lo cual nos da la medida del desarrollo de la ciudad a sólo 66 años de fundada.
Tras la división político-administrativa de la isla en 1866, Las Tunas quedó anexa al departamento central que comprendía las tenencias de Puerto Príncipe, Nuevitas y esta Comarca. (11)
Los tuneros hospitalarios de tradición y rebeldes desde siempre, acogieron en la finca San Miguel, en la zona de El Rompe, a los primeros conspiradores que se reunían para decidir el inicio del rompimiento con la metrópoli española. El 4 de agosto de 1868, se congregaron allí los representantes de las comarcas orientales y camagüeyanas, asistieron de Manzanillo Carlos Manuel de Céspedes e Isaías Masó; Bayamo estuvo representado por Francisco Vicente Aguilera, Francisco Maceo Osorio y Perucho Figueredo. De Holguín vino Belizario Alvarez, de Camagüey, Salvador Císnero Betancourt y Carlos Loret de Mola; mientras que en representación de Las Tunas se personaron Vicente García y Francisco Muñoz Rubalcava. (12)
La Junta, Congregada allí bajo los árboles añosos y simbolizada con el nombre masónico de “Convensión de Tirsán”, daba al rancho abandonado que les servía de improvisado salón, un toque majestuoso, más aún cuando Céspedes, quien presidía la reunión histórica, por ser el mayor de edad, con voz grave y melódica expresó a sus compatriotas:
Señores: La hora es solemne y decisiva. El régimen de España está caduco y carcomido. Si aún nos parece fuerte y grande, es porque hace más de tres siglos que lo contemplamos de rodillas. Levantémonos. (13)
Las palabras del hacendado revolucionario llegaron al corazón de la mayoría de los allí congregados; no obstante, la diversidad de criterios los llevó a posponer la fecha de alzamiento que Céspedes y Vicente García entendían como inmediata para una junta posterior. Se eligió una junta directiva del movimiento revolucionario, la cual presidió Francisco Vicente Aguilera y la integraron Perucho Figueredo y Francisco Maceo.
Los tuneros comenzaron los preparativos para el alzamiento contra la metrópoli y se congregaron en la fina “Hormiguero” propiedad de Vicente García el 11 de octubre, secundando el levantamiento cespedista del día anterior y el 13 asaltaron la ciudad, tomándola casi por completo a excepción de la iglesia al no contar con los instrumentos adecuados para derribar el ancho portón de la iglesia donde se había acantonado la guarnición española. De un lado a otro se pasearon por la Plaza de Armas sin recibir riposta alguna y los cubanos se retiraron a su campamento, donde ondeó por primera vez en lo más elevado de un bambú, la bandera cubana.
El quehacer combativo de los soldados cubanos aquí fue significativo. Becerra fue escenario de prominentes combates. Las minas del Rompe, la Cuaba, todos victoriosos para el recién estrenado ejército mambí quienes habían hecho del machete labriego una terrible arma de guerra.
El 16 de agosto de 1869, el general en jefe del ejército libertador Manuel Quezada, auxiliado por los Generales Vicente García e Ignacio Agramonte asaltaban la ciudad de Las Tunas. Luego de los primeros embates de los cubanos con un fuego atronador de fusilería y los sórdidos disparos de los cañones de madera diseñados por Francisco Muñoz Rubalcava, se corrió un rumor de que una fuerza española venía en auxilio de los sitiados. García y Agramonte les pedían a Quezada que los autorizara para un asalto comando, pero el General en Jefe no lo estimó prudente y a pesar de los constantes mensajes que les enviaba el presidente Carlos Manuel de Céspedes, quien participaba de aquel acontecimiento y le ordenaba un movimiento más efectivo, Quezada ordenó la retirada cediendo el campo, casi conquistado al enemigo.
Las casas que circundaban la Plaza de armas, ardían con violencia ante el fragor del cañoneo que ya había cesado. Los ojos absortos de los españoles contemplaban el desfile de los insurrectos en franca retirada; Céspedes no se los explicaba; pero los iberos se adjudicaban la victoria. Por Real Orden de 1869, promulgada por el Capitán General de la Isla de Cuba, se denominó a este pueblo “Victoria de Las Tunas” y sus defensores fueron condecorados con una medalla que mandó imprimir el Rey de España.
Los combates se sistematizaron en la zona y con ellos la represión con las familias de los Jefes cubanos al extremo que el coronel español Eugenio Loño, encerró a Doña Brígida Zaldívar con toda su familia en su casona de la calle Real y sin permitir que le pasasen alimentos, algunos murieron por hambre, dos hijos del general Vicente García; María de la Trinidad (Trinita) de cuatro meses de nacida y Saúl de cinco años. La barbarie española se ensañó en esta familia para tratar de doblegar al León de Santa Rita y obligarlo a la rendición pero al presentarle la carta para que Brígida la firmara, aún con el calor de sus pequeños hijos muertos quemándole las entrañas, le respondió con firmeza: - “usted no sabe de lo que es capaz una cubana”... Y acto seguido le cerró con fuerza el postigo de la puerta principal en la cara del oficial que la ofendía con tales proposiciones.
La Guerra en Las Tunas fue legendaria y en la lista de honor se inscribieron cubanos y extranjeros dignos, entre los primeros Máximo Gómez, el dominicano que echó raíces en nuestro suelo y anotó en su diario de campaña más de un centenar de lugares tuneros donde estuvo presente su estirpe de combatiente internacionalista. El gran combate de Palo Seco fue un ejemplo de ello. El Español Ramiro González Parajón quien desde el principio abrazó la causa cubana aquí, el venezolano José Miguel Barreto, quien junto a Vicente García combatió en las llamas tuneras; el Colombiano José Rogelio Castillo, cuyo nombre quedó grabado en los apuntes del General Francisco Varona por sus hazañas victoriosas, junto a los cubanos y la noble sangre derramada por sus paisanos del cauca, al otro día de pisar suelo cubano a bordo del Vapor Hornet. El canario Julian Santana quien combatió durante todas las guerras de independencia y fomentó larga descendencia en Las Tunas, durante su prolongada vida de 101 años. O el francés Charles Philibert Peissot, comunero de París, que al llegar a esta tierra reclamó su puesto como soldado de fila para luchar junto a los humildes de esta tierra, acompañado de Vicent Jean y Clodomir Pampillán.
Entre los cubanos ilustres que dejaron su huella estóica por esta región se inscriben el Titán de Bronce Antonio Maceo quien tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo, a decir de Martí, Perucho Figueredo, el autor de nuestro Himno Nacional, Carlos Manuel de céspedes, el padre de la patria, quien plantó su campamento en Ojo de agua de los Melones durante más de dos años; Calixto García el ilustre Holguinero; José Manuel Capote, Angel Guerra, Miguel Bravo Santiés, Ignacio Agramonte, Serafín Sánchez Valdivia y tantos más que harían esta lista interminable.
El 23 de septiembre de 1876, el mayor General Vicente García asaltó su pueblo natal en prominente combate al machete, lo tomó tras ocho horas de duras faenas e hizo que el Comandante Félix Toledo, Jefe militar de la plaza española, se rindiese ante el empuje mambí. Tres días después con dolor en el alma le prendía candela, pues prefería verla quemada antes que esclava y aquellas ruinas heroicas, sirvieron para reedificar la ciudad sobre los muros humeantes, pues era de gran interés para los españoles.
Después del pacto del Zanjón, devino Baraguá para salvar la honra de las armas cubanas, allí, Maceo y Vicente García se crecieron para hacerle ver a los españoles que lo más digno del pueblo seguía en pie de lucha y siguieron en combate frontal hasta que les fue posible. Ante el acoso de la revolución; los tuneros con su jefe al frente se fueron a Venezuela, la tierra de Bolívar y allí labraron otra vez la tierra y juntaron las ideas en una cooperativa.
En 1879, los tuneros se levantaron en armas con Francisco Varona González como Guía, esperando la llegada de su jefe invicto. Al respecto M.E: Camberlai le escribió a Calixto García el 1ro de agosto del citado año:
... Se dice que habiendo salido de la Güaira, el general Vicente García para San Tomás, en un vapor inglés, éste tocó en Puerto Rico, el general saltó a tierra y enseguida le dijeron que se embarcara que el gobierno español le iba a prender, se marchó enseguida a bordo y pocas horas después llegó una comisión a reclamarlo al Capitán, pero éste como buen sajón se negó y no hubo forma de extracción (14)
Vicente García tuvo que retornar a Venezuela y a los pocos días se enteró del fracaso de aquel movimiento prematuro y carente de organización.
En 1885 ya reconstruída la ciudad se le situó una doble línea defensivas, exterior e interior, cuarteles, fuertes, fortines, tambores y alambradas, conformaban un sistema inexpugnable. Las familias retornaron y de nuevo floreció el comercio y la agricultura. Prosperó la ganadería y la industria resurgió aunque discretamente.
En 1887, un nuevo periódico vió la luz bajo la dirección de Don Nicolás de la Rosa, se imprimía en la imprenta “El Iris”, ubicada en la calle Campoamor. (15) Solo se publicaron 27 números por falta de economías, pero en los números existentes se recoge el Quehacer cotidiano del ambiente citadino y del campo.
El 24 de febrero de 1895, los tuneros secundaron el movimiento independentista. Francisco Varona González y su hijo Panchín fueron ron sus primeros jefes en las Tunas, luego el Gobierno designó a José Manuel capote. Se organizaron varias prefecturas en la región para el apoyo a la guerra con los talleres, los predios y otras estructuras que hicieron más pasadera la vida del soldado en campaña. El 8 de abril caía en combate Panchín Varona en el asalto a San Miguel de Nuevitas a sólo dos meses y medio de haber iniciado la contienda.
En noviembre, Las Tunas era escenario del paso de la columna invasora al mando del Mayor General Antonio Maceo, y en 1897 el mayor General Calixto García asaltaba nuestro pueblo para arrebatarle a los españoles la posición que tanto se habían disputado. El 28 de agosto a las 5:45 de la mañana se inició el cañoneo, sirviéndose de un plano que dibujó Mariano Lerma Varona, con los datos aportados por la bella tunera María Machado, quien valiéndose de su posición como hija del General Español Emilio March, conocía palmo a palmo el sistema defensivo de la ciudad y era una de los agentes secretos que los cubanos tenían en la plaza militar enemiga.
El combate se generalizó y durante el primer día cayeron ante el empuje del Coronel Angel de la Guardia Bello y sus soldados y los efectivos disparos realizados por Francisco Sedano, Juan Miguel Portuondo y José Martí Zayas Bazán, con el cañón de dinamita. Al día siguiente aún se combatía en los fuertes No. 10, Bachín, Victoria, el No. 11, el de telégrafo, el cuartel de infantería y en los ambores que cerraban la plaza de armas. Este día en un arranque de valentía cae combatiendo el coronel Angel de la Guardia, valiente joven jiguanicero quien acompañó a Martí aquel 19 de mayo cuando caía en el combate de Dos Ríos. (16)
El 30 en las primeras horas de la mañana se rindió el cuartel de infantería debido a la estoicidad de Carlos García Velez, donde hizo 211 prisioneros españoles.
Fueron ocupados en total mil 200 fusiles del sistema Mouser en su mayoría; dos cañones Krupp; uno de primera y otro de montaña un millón 500 mil tiros de diferentes calibres; 500 machetes collins, 500 granadas, inmensas cantidad de ropas y víveres que se atesoraban en la factoría y 12 carretas cargadas de medicinas.
Las bajas cubanas fueron más de cien, de ellas 25 muertos. Entre los caídos; Angel de la Guardia, Lorenzo Ortíz, Custodio Orive y Francisco Sidano entre otros.
Los españoles tuvieron más de 300 bajas, de ellos unos doscientos muertos. La toma de Las Tunas fue una de las operaciones de la artillería más grande en la guerra de 1895, con una amplia repercusión internacional que hizo al Gobierno de España perder la confianza en su hombre fuerte en Cuba, Valeriano Weyler.- El 6 de octubre las llamas devoraron la ciudad y nuevamente Las Tunas se convirtió en un montón de ruinas.
Al andar de los viajeros por el camino real de la isla y pasar por los heroicos despojos donde algún vecino había reconstruído su hogar, le advertían tuviese cuidado con el caballo blanco y su jinete sin cabeza, el cual salía por la sabana impartiendo la justicia por su mano y que más de un español había sido decapitado por el extraño jinete. Esta leyenda perdida allá por el siglo XVIII, pasó de una a otra generación y tras ella se escondieron malhechores y criminales, no obstante constituyó un elemento de profundas raigumbre popular. De cuando en cuando se hallaba de los güijes del Hormiguero, esos graciosos seres de cuerpo peludo y color negro que se robaban de las exclusas cercanas al río, el queso, el pan y el vino y sobre las grandes posas bailaban, comían y bebían. Cada noche en las casas que fueron surgiendo en la ciudad las abuelas colocaban las escobas al revés para ahuyentar a las brujas o le colocaban un azabache al recién nacido paras el mal de ojo o maldecían a la lechuza cuando chillaba y traía mala suerte. O la gente edificaban sus casas coronando la pilostra de la azotea con una copa imitando mazorcas de maíz como símbolo de la surte. También colocaban una hoja de tunas frente a la puerta o sembraban una mata en el patio para ahuyentar a los malos pensamientos y la usaban como guardiana de la casa o simplemente a un lado detrás de la puerta un calderito con tres patas con tierra santa, clavos de líneas y una vela para protegerse de todo lo malo, o simplemente utilizaban en el bolsillo una crucesita de gibá, un diente de jabalí un ojo de buey o un mate como reguardo. También Changó preside muchos patrones y otros tantos mitos y leyendas que envuelven a la ciudad con sus complejos de etnias y culturas.
En 1898, comenzó nuevamente la reedificación de la ciudad de entre sus propios escombros y en 1899, ya la habitaban 673 personas en el interior y sus alrededores.
Tropas norteamericanas ocuparon la ciudad en ruinas en 1898 y ubicaron su campamento central en la antigua Plaza Cristina, área donde es hoy el Parque Maceo.
El 26 de octubre de este propio año, el Coronel Ducan N. Hood, jefe de las tropas norteamericanas dictó un bando erigiendo a la ciudad de Puerto Padre como Distrito Municipal y dispuso que Las Tunas fuese un barrio de éste, debido a su estado ruinoso y la carencia de población, así como otras condiciones necesarias para tal denominación.
El proceso de reconstrucción de la ciudad fue lento, surgiendo sobre los basamentos antiguos las nuevas edificaciones con diferentes estilos, que van desde el prolífero colecticismo hasta el racionalismo y el ardicó. Coronando las pilastras de la azotea existe una diversidad de copas que van desde las más tradicionales hasta las que semeja una mazorca de maíz, símbolo de la suerte para el corintio o también casos particulares como el del comercio “El Aguila de Oro”, donde le fue ubicado este animal como medio de identificación en lugar de las copas.
Los caprichosos cornizamentos le dan un toque de belleza a la ciudad, que junto a las platabandas que bordean los banos de puertas y ventanas evocan motivos de la naturaleza, ya sea la flora o la fauna con sus líneas ensortijadas retomando el arnovó.
Completan la obra, las columnas que pueblan la ciudad, algunas del orden toscano que las llamas de 1897, respetaron para que sirvieran como testigos de la gloriosa epopeya o las que desafiando la variedad van desde las ranuradas, torneadas, serpenteadas, lisas, o también las que bajo el título de doble columnas acopladas soportan las áreas ya sean carpaneles, apuntadas, rebajadas, ojivales, de medio punto escarzanos, mixtilíneas, de lobulado o de herradura o polilobulados, los que le dan una belleza extraordinaria a nuestra arquitectura en la ciudad capital.
Los capiteles de las comunas van desde el orden corintio con sus bellas hojas de acanto, o las jónicas y dóricos en menor escala y muchos que hayan nacido de la creación popular las cuales no permiten una clasificación.
Las rejas, salidas de las manos de maestros rejeros como Fermín Niles, los hermanos Vidal, la familia Carulla y otros muchos le dan a las construcciones un toque peculiar. Es significativo la arquitectura de los Centrales azucareros del orden norteamericano y otras de la región del sur como es el caso de Omaja; pueblo fantasma, del que se conservan solo algunas muestras endebles, pues los americanos cuando no les fructificó el jugoso negocio del cítrico, desmontaron sus casas y se las llevaron consigo. Solo queda de entonces la casa del fundador Mr. Darlintom Keeer, la terminal del ferrocarril y alguna que otra aislada construcción y desde luego el cementerio que dividieron al centro para de un lado enterrar a los americanos y del otro a los cubanos.
Puerto padre, la segunda ciudad importante después de la capital, fue el centro de atención después de la ocupación norteamericana y en la zona de Chaparra fomentaron el primer ingenio azucarero que hubo en la provincia, el cual molió en el primer trimestre de 1902: después de unos tres años de construcción, era su patrocinadora fundamental la compañía The Chaparra Sugar Company de procedencia norteamericana. Este propio año, en el segundo semestre se concluyó el central Francisco por la The Francisco Sugar Company, también de los Estados Unidos.
La penetración en Las Tunas del capital Yanqui en la economía local, significó la expropiación a cientos de campesinos de sus propiedades o la realización de ventas forzosas que a la postre los convirtió en aparceros o arrendatarios de las tierras que les fueron arrebatadas por una u otra vía o simplemente en desocupados que engrosaron las masas de transhumantes en toda la provincia oriental y en el país. Para que se tenga una idea del proceso de concentración de la propiedad por los magnates de los ingenios azucareros, solo la Francisco Sugar Company adquirió en esa comarca la suma de mil 464 caballerías de tierra valoradas en 261 mil 900 pesos a razón de 178.89 pesos por caballería. Por su parte la Chaparra adquirió caballerías.
En 1910, José Miguel Gómez, presidente de la República sancionó la ley mediante la cual se le restituyó a la ciudad capital la condición de municipio. En las elecciones, donde fueron nominados los candidatos por el partido conservadores y liberal, resultó ganador Eduardo Vidal Fontaine, del segundo, quien era Comandante del Ejército Libertador. La comarca volvió a florecer y nuevamente los norteamericanos fijaron su atención en Las Tunas y en las posibilidades de la Industria del azúcar, fundando entre 1912 y 1913, los ingenios Jobabo, Delicias, Manatí y Elia; todos financiados por capital norteamericano a excepción del jobabo que lo patrocinaba una mal llamada compañía cubana pues en el fondo era capital estadounidense. Pronto se desarrolló el ferrocarril, cuyos rieles invadieron los campos y surgieron las compañías ferrocarriles y de electricidad, también de los Estados Unidos.
En el caso de la ciudad tunera, la electricidad fue introducida por el español Francisco Gutiérrez Calderón en 1913, así como la compañía telefónica pocos meses después.
Las condiciones de la salud y la educación en este período eran precarias, pues solo tenían acceso aquellos que poseían alguna fuente de riqueza. Las instalaciones sanitarias se reducían a un puñado de clínicas privadas y un hospital de acceso popular en malas condiciones con 24 camas hospitalarias, en estado deplorable.
La pugna entre los partidos políticos de turno liberal y conservador creó una serie de desórdenes públicos, hechos que utilizaron entre los norteamericanos para realizar la segunda intervención militar en 1906. Los enfrentamientos se agudizaron al extremo que los condujo a la Guerra llamada la Chambelona en 1917, la cual tuvo aquí sus particularidades, pues Mario García Menocal líder del Partido conservador, conocido como el “Mayoral de Chaparra”, rey del cuero, por sus abusos con los obreros del Central Chaparra y sus colonias; hizo edificar en torno a los centrales azucareros de su jurisdicción fortines para la defensa en caso de que fueses atacados por los liberales. En victoria de Las Tunas, por su parte se reconstruyó una red de 17 fuertes que acordonaban la ciudad para defenderse en caso necesario de un ataque de los seguidores de José Miguel Gómez del partido opositor.
Según el censo de 1919, para Victoria de Las Tunas con una población escolar de 11 mil 531 niños menores de diez años, asistieron a la escuela 724 que representaba el 6,3 % del total. En Puerto padre de 15 292, asistieron 1 193, para un 7,8 %. Como se observa la educación en la época neocolonial era solo para la exigua minoría con posibilidades.
Según el propio censo en Victoria de Las Tunas existían 9 523 personas mayores de díez años que sabían leer de una población de 22 571 para un 42%, por tanto el 57,81 de la población no sabía leer. En Puerto Padre de 25 054; sabían leer 9 648 para un 38,5 y un 61,5 de analfabetos. Es significativo que al sumar los analfabetos de las dos ciudades más importantes de la comarca éste alcanzaba el 53,7%.
El nivel de desempleo en Victoria de Las Tunas se comportaba en este período en un 34,5%, mientras que en Puerto padre era del 31%. Es de significarse que el empleo más generalizado de la época eran los cortes de caña que duraban de tres a cuatro meses, el resto del tiempo era el llamado tiempo muerto, donde los pobladores tenían que hacer malavares para ganar el sustento de su familia.
Con la primera guerra mundial (1914 - ) los precios del azúcar se elevaron extraordinariamente, por lo que los dueños de los centrales azucareros de la zona ampliaron las capacidades de molida y también el latifundio cañero, como un ejemplo de lo anterior veamos el comportamiento de las producciones azucareras en los tres colosos más importantes:
Central 1914 1915 1916 1917 1918 1919
Francisco 381346 336657 393666 254899 409732 584467 Manatí 135000 200000 280000 385000 - - Delicias 485083 311012 430112 544924 615360 701768
Durante este período se incrementó la inmigración de braceros antillanos, al extremo de que solo para Chaparra entraban a razón de 5 mil inmigrantes de habla inglesa por años, según el contrato firmado entre Inglaterra y la compañía azucarera. La masa de inmigrantes caribeños, fundamentalmente de Barbado, Jamaica y Haití, eran explotados como si fueran esclavos y muchos de ellos sin recursos apenas para retornar a su país de orígen, fomentaron aquí una familia cubana y se quedaron definitivamente en el verde caimán antillano.
De Europa vinieron españoles de todas sus regiones, las cuales laboraron intensamente en los ferrocarriles y algunos en puestos de importancia, muchos de ellos se dedicaron al comercio junto a los moros y chinos que poblaban gran parte de las ciudades y bateyes azucareros.
El movimiento obrero fue ganando en Audacia y solidez y el 27 de julio de 1911 se organizó en Victoria de Las Tunas el gremio de los panaderos al frente del cual fue electo Francisco Ricabal. En 1915, fue constituída la Federación Regional obrera cuyo presidente electo fue Gabino Carballo.
La Revolución de octubre en Rusia, tuvo su repercusión en la localidad. Entre 1917 y 1920, la región se estremeció bajo un fuerte movimiento huelguístico, donde los obreros se solidarizaron con las causas justas de sus iguales. En 1918, los obreros del Central Delicias protagonizaron un paro de 24 horas abogando el derecho al escalafón, el pago de horas extras y el derecho a la dieta. En 1919 los obreros del Central Francisco, protagonizaron una huelga general con matices trascendentes. En 1918 se creó el gremio de los tabaqueros en Puerto padre y la Unión obrera en 1921 en la propia ciudad. En 1924 los trabajadores de los centrales Delicias y Chaparra fundaron la Unión de trabajadores azucareros de Puerto Padre, creándose en Delicias la “Hermandad Ferroviaria”. En este propio año se produjo en el central Jobabo una huelga que duró 30 días y a la cual se sumaron todos los centrales de la Provincia de oriente.
El 17 de febrero de 1925, se produce un significativo paro de los azucareros, lidereado por los obreros del cayo Juan Claro en Delicias con una duración de 15 días, luego tuvo lugar otra huelga en el central Delicias como apoyo a sus hermanos portuarios.
Entre los años 1932 y 1945, como consecuencia de la crisis económica de ese período, fue paralizado el central Elia, patrocinado por la Compañía The Francisco Sugar Company. En sentido general la industria azucarera sé vió afectada pues en 1933 el Central Delicias solo laboró 55 días y el Manatí 56. También se afectó en alguna medida el ferrocarril, el comercio y por tanto los portuarios. El nivel de vida, ya exiguo, de la clase obrera decreció considerablemente. En la obra “Las Tunas a través del tiempo” de un colectivo de autores, puede leerse al respecto: ... En el Central Manatí, por ejemplo, en 1928 el promedio de salario mensual de los trabajadores de 24,60 pesos en 1931 bajó a 15,97. En el Central Jobabo, por jornadas de 14 horas diarias, los trabajadores recibían entre 12 y 14 centavos como promedio. Por cada 100 arrobas de caña cortadas y alzadas, el obrero recibía 20 centavos. (17)
Ante tales circunstancias el movimiento antimachadista no se hizo esperar y el 29 de abril de 1933, los tuneros con el Capitán del ejército Libertador José Milán Leyva, al frente se fueron a la lucha armada, que al final resultó un alzamiento de poca duración debido a la caída del tirano y que dejó aquí su cuota de sangre con la caída entre otros de Robertico Crúz Ramón. Estas acciones antimachadistas que derrocaron al tirano el 12 de agosto tuvieron sus ecos en los centrales azucareros, donde existía un fuerte movimiento obrero. El Partido Comunista insidió en estos movimientos, fundamentalmente en Delicias, cuya célula se había fundado en 1929 y en el Francisco, donde existía desde 1932. Las ideas de Antonio Guiteras eran acogidas con entusiasmo por los obreros a través de la organización Unión Revolucionaria, y en cada rincón tunero había seguidores del líder impregnadas de sus prédicas revolucionarias. El 19 de diciembre del propio año 1933 los centrales Delicias y Chaparra fueron intervenidos por orden de Antonio Guiteras. En este propio año se fundó en Las Tunas La Liga Juvenil Comunista nominándose entre sus dirigentes a Silvio Pérez y Angel soto.
En 1935, se desarrolló una huelga obrera que abarcó los centrales Delicias, Manatí, Francisco y se extendió hasta la ciudad de Las Tunas. La huelga tuvo un profundo arraigo entre los obreros y en Manatí por ejemplo se enarbolaron banderas rojas como símbolo del proletariado, en Delicias se paralizaron todas las labores y en el Francisco, si bien el paro no fue general, si se hicieron algunos que preocuparon a la administración del central, pues los ecos obreros se extendieron también al sector educacional quienes también recesaron sus labores. El fracaso de la huelga de 1935, debilitó en cierta medida al movimiento obrero y la represión se agudizó. A pesar de ello el líder obrero Lázaro Peña hizo acto de presencia en Las Tunas en diferentes ocasiones y con ella, se fortalecían los obreros que se nucleaban en Sindicatos con la presencia del líder como fue el caso de Delicias, Chaparra y el Cayo Juan Claro.
Cuando la agresión facista a España en 1936, el proletariado y pueblo tunero se solidarizó con la lucha del pueblo español. Los sindicatos se nuclearon en cada lugar para dar su aporte y apoyar la resistencia antifacista. El 20 de junio de 1837, Miguel Angel Morell Rivero embarcó en el trasatlántico “Reyna del Pacífico” para luchar al lado del pueblo español en contra del facismo y ya se encontraban en el frente español José Guisao de Elia (hoy Central Colombia) y Luis Rubiales Martínez de Victoria de Las Tunas. Muchas fueron colaboraciones del pueblo tunero, compra de bonos con el emblema "“n fusil para el pueblo español"” donativos de dinero, prendas y producciones de tabaco, tal fue el caso de apoyo a los soldados rojos que combatían contra hordas nazi-facistas en la URSS. En Puerto Padre, el primer tabaco que se torcía cada día por cada tabaquero era destinado para el Soldado Rojo, actividad que se extendió a Delicias, Santa María, el Cayo Claro, Vázquez, Chaparra y Elia.
El 20 de junio del año 1937, se fundó el Comité Municipal del partido Comunista, contando con Angel Murillo Granjel como Secretario General.
Las luchas obreras cobraron nuevos bríos y el 23 de marzo asume la Secretaría general del Sindicato del Central Francisco y sus colonias el luchador proletario Amancio Rodríguez Herrero.
En enero de 1939, fue constituída la CTC en del que Congreso constitutivo estuvo representada Las Tunas por Emilio Osorio; de la capital regional, Tirzo Muñoz y Antonio Corellá del central Delicias y José Rodríguez por el Central Francisco.
Jesús Menéndez visita el Central Delicias el 14 de diciembre de 1942 y allí se reúne con los obreros donde les refiere en vibrantes palabras los derechos al diferencial azucarero. Luego en 1945, el 10 de abril, se reanudan las molidas del central Elia, luego de trece años de inactividad, en esta ocasión se encontraban presentes, el Representante de la República Grau San Martín, el Ministro de la Agricultura, y los líderes obreros Lázaro Peña y Jesús Menéndez. La reapertura del ingenio, fue un logro de las luchas libradas por la clase obrera y el apoyo de sus principales líderes.
El Partido del pueblo cubano Ortodoxo, cobró adiptos en esta localidad quedando constituído su comité gestor en el teatro Capitolio de esta ciudad el 15 de junio de 1947. En poco tiempo los afiliados llegaron a díez mil, lo que demuestra la simpatía que despertó en las masas.
En este propio año, Jesús Menéndez visitó Las Tunas, haciendo uso de la palabra ante multitudinaria concentración en Manatí, Chaparra y Victoria de Las Tunas. En la concentración de manatí fue tiroteado por matones a sueldo del régimen en el poder y la unidad de los obreros frustaron el intento de asesinato.
Con el asesinato de Jesús Menéndez en enero de 1948, los obreros tuneros, formularon paros en la mayoría de los ingenios; en Jobabo corren filas alrededor de las vías férreas para darle el último adiós al dirigente al pasar el féretro por este lugar. En el Central Francisco la industria fue paralizada durante una hora. El 20 de octubre de este propio año, agentes a sueldo de la Manatí Sugar Company, asesinaron al líder campesino Sabino Pupo, incansable luchador por los derechos agrarios de esta región. En este propio año y siguiente, fueron asaltados los Sindicatos de Delicias, Chaparra y el Francisco, resultando este último asesinados los líderes obreros Amancio Rodríguez Herrero y José Oviedo Chacón.
En estos años el partido ortodoxo desplegó una amplia labor en contra de la corrupción política administrativa. Eduardo René Chivás; líder nacional del partido visitaba Las Tunas cada 28 de agosto, día de fiesta municipal, alentando a los de su partido a la lucha por la justicia social, y en contra de los corruptos de turno. En 1948, la alcaldía en Victoria de Las Tunas fue ganadora por el líder del partido Ortodoxo José Hernández Cruz (Pepillo), quien junto al también ortodoxo Dr. Pedro Osmundo Verdecie Pérez, participó en la asamblea nacional de 1949.
Ante el golpe de estado perpetrado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, el pueblo en masa acudió al Palacio Municipal para condenar el hecho. El cuartelazo fue repudiado por diferentes organizaciones y el alcalde José Hernández Cruz arengó al pueblo patentizando su posición de Ortodoxo frente a la injusticia y la ilegalidad. Tres meses más tarde el Alcalde y su directiva fueron destituídos al no firmar los estatutos propuestos por Batista. Nuevamente el pueblo se congregó frente al ayuntamiento en señal de protesta.
El auge revolucionario del pueblo fue en ascenso, la miseria, el hambre, la falta de entidades sanitarias y el analfabetismo eran índices ya insoportables. Para 1953 la población regional era de 215 mil 420 habitantes de éstos 154 mil 123 en el sector rural para el 71,54% del total y 61 mil 217 en el urbano para el 28, 41%.
Eduardo Garcés Fernández en su trabajo referente a Las Tunas en el período 1952 – 1958, anotó que:
... el 66 % de la población activa se empleaba en la agricultura, un 24% superior a la media nacional – la mayoría de las tierras se dedicaban al cultivo de la caña y estaban monopolizadas por grandes latifundios nacionales y extranjeros, entre estos últimos se destacaban las compañías Manatí Sugar Company, The Francisco Sugar Company, Cuban American Sugar Company y la The Cuban Company. (1)
Para este año 1953, la fuerza laboral abarcaba un desempleo de 13,9% exceptuando amas de casas y cuentapropistas. Los salario eran irrisorios, entre 80 centavos y un peso veinticinco centavos diarios, que después de los descuentos nominales por vales para la tienda y otras formas de préstamos muchas veces el obrero azucarero fundamentalmente cobraba entre uno y veinte centavos en un muestreo realizado esto ocurría en el 65 % de los obreros de la industria azucarera.
Con el asalto a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, el pueblo tunero vió como un rayo de luz en pos de la liberación nacional. En el Moncada cayó el revolucionario de Chaparra Juan Manuel Amejeiras Delgado y cuatro combatientes de los asaltantes al Carlos Manuel de Céspedes fueron escondidos en la casa de la familia Batista-Lores de Omaja en esta región tunera. El 28 de julio, los jóvenes ortodoxos de Puerto padre, convocaron a una reunión en la playa de La Jíbara para apoyar las acciones del Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Es significativo que en 1954, los hermanos Gustavo y Angel Amejeiras introdujeron en Las Tunas y puerto padre varios ejemplares de “La Historia me Absolverá”, documento programático para todos los revolucionarios.
Lo más grogresista de la ortodoxia se nucleba para luchar contra batista, proceso que maduró el 9 de mayo de 1955, cuando se constituyó el grupo los 18, por éste el número de personas que se encontraron en La finca Basarales en Vázquez y que luego evolucionó hacia el M-26-7. El acuerdo primero de la reunión fue enviar un emisario a reunirse con Fidel Castro en La Habana para recibir orientaciones referente a la lucha que habrían de emprender.
En 1955 se fundó en Las Tunas, la célula central del M-26-7, con la presencia de Frank país, organización que luego se fundó en los diferentes sectores de las Tunas, Puerto Padre, Vázquez, Bartle, jobabo, El Yarey de Vázquez, San Manuel, Delicias y manatí, entre otros.
El M-26-7, ejecutó un grupo de acciones que hicieron preocupar a los cicarios de la tiranía en toda la comarca.
Tras la entrevista de Frank País con Fidel en México, viene a Las Tunas, para preparar el levantamiento del 30 de noviembre de 1956, como apoyo al desembarco del Granma. Como punto local de atracción para las fuerzas batistianas, los tuneros se levantaron el 29, permitiendo llamar la atención sobre esta zona y darles mayor cobertura al de Santiago de Cuba. De esta forma se definieron 17 lugares importantes donde serían acertados los golpes a los esbirros. Entre las acciones diseñadas se encontraban la toma de la Jefatura de Policías de Tunas, el bloqueo de las entradas a la ciudad, apoyo a Las Tunas, el bloqueo de las entradas a la ciudad, apoyo a Las Tunas, el bloqueo de las entradas a la ciudad, apoyo a Las Tunas con personal de Vázquez y san Manuel, la toma de los polvorines de Delicias y las Parras, la interrupción de vías férreas y comunicaciones telefónicas entre otras.
El día acordado Luis Alfonso Zayas, Raúl Castro Mercader y Orlando Pupo, tomaron el polvorín de la Cadena Delicias y se ejecutaron la mayoría de las accione previstas. Las armas que llegarían por ferrocarril desde Santiago para las acciones en la ciudad capital regional, no llegaron y los cuarteles no pudieron ser tomados, no obstante el impacto que produjo el levantamiento cumplió en gran porciento su objetivo.
Tras el accionar del 29 de noviembre, la tiranía se ensañó en los revolucionarios; el carnicero Fermín Cowley Gallego; sicario de Batista en la región, realizó el asesinato de 11 jóvenes, operación ésta que tituló “Regalo de navidad”.
Después de la muerte de Frank País, los tuneros se reunieron para colegiar la estrategia a seguir, encuentro desarrollado en la Playa La Boca de Puerto padre, el 5 de agosto de 1957.
El movimiento clandestino incrementó su lucha, atacando a la base económica más importante de la región; la industria azucarera, se realizaron quemas de cañaverales, explosión de bombas y petardos. Lanzamiento de cocteles molotov contra objetivos económicos estatales y de comerciantes al servicio de la tiranía, voladura de puentes, atentados a policías batistianos, etc.
Eduardo Garcés Fernández, en la obra citada con anterioridad apuntó:
... En este contexto, la operación en el primer cuatrimestre de 1958, de los grupos armados y posteriormente el paso de las columnas invasoras, las avanzadas de Oriente y Camagüey y el establecimiento de las columnas 12 y 32 aceleraron la derrota de la tiranía... (19)
Los grupos armados que operaron en la región, jugaron un papel significativo; entre otros los de benigno González, Marcos Carmenate, Concepción Rivero, Walfrido Agüero, Gregorio Ortíz, Ermilio Rafael Vega, Isael Cruz, Fabio Quezada, Juan Quevedo, Pedro Galindo, Ernesto mayo, Iván Leyva, Otto Muster y Lizardo Proenza.
El 3 de mayo de 1958, se produjo el combate de El Guiral, línea divisoria entre Las Tunas y Bayamo, cuando producto a la traición de Walter Santiesteban, un agente de la tiranía in filtrado entre los revolucionarios; el grupo fue delatado y vilmente masacrado por el ejército batistiano, 11 revolucionarios cayeron, atacados por aire y tierra, hecho éste que conmocionó a todo el pueblo tunero.
En 1958, el territorio de Las tunas acogió a las columnas invasoras de Camilo y el Ché, quienes van surcando el sur de la región (21). A su paso reciben la ayuda del pueblo y el M-26-7. El 9 de septiembre de 1958, se produjo el primer combate del Ché en el llano, en los montes de la Federal, en la finca del terrateniente Remigio Fernández, donde las avanzadas de la invasión caen en la emboscada que los soldados de batista le habían preparado en el Chalet de Tana. En el encuentro caen los combatientes Darcio Gutiérrez y Marcos Borrero.
Con el objetivo de impedir la salida hacia occidente o el paso hacia Oriente de efectivos militares, Fidel orientó la fundación en Las Tunas del IV Frente Oriental, en el último trimestre de 1958. Las columnas 12 y 32 de dicho frente estaban al mando de los comandantes Eduardo Sardiñas (Lalo) y Delio Gómez Ochoa. La columna 12 estableció su centro de operaciones en San Joaquín, zona donde vivía el campesino Rolando Salgado, quien puso su casa y sus bienes al servicio de la Revolución. Fueron numerosas las acciones desarrolladas, entre otras los combates de La Guanábana, los de Jobabo, Manatí, Bartle y otros que culminaron con la liberación de la ciudad de Las Tunas, el 1ro. de enero de 1959.
Con el triunfo revolucionario del 1ro de enero, se toman importantes medidas entre las cuales se destacan la reforma agraria el 17 de mayo de 1959, la cual fue aplicada en esta región a 387 fincas con el área de 10835 caballerías y un valor estimado de 62 8360224 pesos. (22)
Con la nacionalización de propiedades a los terratenientes a la vez que se dio un fuerte golpe a la burguesía agraria, las compañías norteamericanas tambalearon y volvieron a manos del pueblo las propiedades que tras sucios manejos leguleyos les habían sido arrebatadas. Ante la reacción de la burguesía el pueblo cerró filas, los principales trerratenientes se fueron hacia los Estados Unidos y emprendieron contra el país con toda la ferocidad inimaginable, lo que contribuyó a afianzar el carácter antimperialista de nuestro pueblo, acogiéndose a la resolución 195 del INRA, fechada el 20 de julio de 1959, fueron intervenidos los centrales Delicias y Chaparra, el 30 de julio de 1960’, cuyos representantes se habían marchado del país. En esta fecha también fueron nacionalizadas los centrales Francisco, Elia, jobabo y manatí, y las propiedades que dichas compañías tenían en nuestra región.
Por este fecha se nacionalizó la banca, correspondiente a cuatro sucursales de bancas del país en Las tunas y puerto Padre, así como una del banco canadiense The Royal Bank Of Canadá, que fue comprada por el gobierno cubano a sus propietarios.
En octubre de 1963, se completan las medidas revolucionarias con la Segunda Ley de reforma agraria, proceso que se consolidó con la ofensiva revolucionaria de 1968.
Jorge Luis Pérez y otros, en la citada obra local, hace una reflexión en torno del tema, anotando que la promulgación de la segunda Ley de Reforma Agraria afectó en la región aproximadamente a mil 832 fincas de más de cinco caballerías pertenecientes a mil 524 propietarios, en tanto el volúmen de tierra expropiadas ascendían a 17 mil 864 caballerías. (23)
Los negocios privados también fueron nacionalizados afectando a unos mil 686 propietarios. A pesar de que habían muchos pequeños propietarios, se fue sustituyendo gradualmente por el sistema de cooperativisación. Al respecto en el libro “Las Tunas a través del tiempo se anotó”:
... Este proceso se fue incrementando y consolidando a través de los años, y a finales de 1986 existían más de dos mil 700 campesinos organizados en 66 cooperativas de producción agropecuaria (CPA) con un área de dos mil 930.8 caballerías dedicadas al cultivo de la caña y otros productos... (24
El sector industrial en el orden de la economía local era uno de los menos desarrollados, concentrado fundamentalmente en la industria azucarera en manos de las compañías norteamericanas. El esfuerzo de los tuneros en este sentido ha sido ilimitado convirtiendo los viejos centrales en modernos complejos agroindustriales, dotados con las técnicas más avanzadas, incluyendo el Central Majibacoa: construído por la revolución, los cuales lograron producciones aproximadas a las 700 mil toneladas de azúcar durante los años 1980.
Un paso de avance en el sector de la industria se vislumbró en el municipio Las Tunas con la construcción de una fábrica de envases de cristal con una capacidad potencial de 300 millones de unidades al año; así como una de estructuras metálicas con capacidad de unas 20 mil toneladas al año. También se construyeron después de los años 80, el Cuarto Laminador inaugurado por Fidel y una moderna Fábrica de Acero inoxidable, por solo mencionar los logros más descollantes en este sector.
Todos los logros en los sectores agrícolas e industrial repercutieron en la esfera social, incrementándose la fuente de empleo y la mayoría de los salarios.
Para 1961, la población regional era de 172 mil 260 habitantes distribuída en 14 barrios rurales y dos urbanos; de ellos existían 30 mil 880 analfabetos y al concluir aquí la campaña el 16 de diciembre se habían alfabetizado 19 174 ciudadanos. Los alfabetizables sumaban 5 mil 517 para el 3,2% del total, a ello se suman mil 179 que no quisieron alfabetizarse incluyendo a 503 extranjeros. En la campaña participaron 6 481 alfabetizadores desglosados en 2 mil 324 alfabetizados populares, 3 mil 267 brigadistas Conrrado Benítez, 442 Patria o Muerte y 448 maestros nacionales. Luego se incrementaron las capañas de seguimiento.
En toda la región la educación era privilegio de unos pocos alcanzando en los 16 barrios 103 escuelas con 159 maestros con una matrícula de 3l mil 482 empleados en los diversos sectores incluyendo el sector agropecuario.
Como ensayo general de la división político-administrativa en enero de 1972 se creó el territorio Amancio-Tunas-Puerto Padre, teniendo en cuenta la unión de las regiones del mismo nombre, con sede directríz en el municipio Las Tunas. El gobierno durante estos años en el ámbito municipal, regional y territorial estaba en manos del poder local, el cual gobernó hasta 1976 en que fue aplicada la nueva división político administrativo, donde surge Las Tunas como Provincia, con 8 municipios, el 7 de noviembre de este año fue constituída la Asamblea Provincial del Poder Popular con su presidente Enrique Avalo Boch y Lino Amarelles como Vice-Presidente. Desde 1965 fue creado el Partido Comunista como estructura orgánica, luego de pasar por las ORJ y el PARSC. Para 1965 la membresía del Partido con la nueva división política administrativa ascendió a 6636 militantes y 976 aspirantes. Fue electo como primer secretario del PCC Provincial Faure Chomón Mediavilla. En cada uno de los procesos revolucionarios, las masas populares tuvieron una destacada participación.
La crisis económica de los años 80 influyó negativamente en la población, la que supo crecerse con toda su ingeniosidad bajo la dirección del partido. Al respecto en la obra “Las Tunas a través del tiempo" se anota que:
...Hoy día, no obstante la difícil coyuntura económica por la que atraviesa el país, la provincia preserva con éxito las conquistas revolucionarias alcanzadas y lucha por seguir avanzando en todas las esferas. Para ello cuenta con una población organizada políticamente en 358 mil l3 cederistas, 165 mil federadas, 8 mil 149 cooperativistas, 145 mil 659 trabajadores sindicalizados, 89 mil 369 estudiantes agrupados en las filas de la OPJM, la FEEM, y la FEU. , 22 mil 374 jóvenes comunistas y 25 mil 973 militantes del Partido. (25)
Hoy la Provincia cuenta con una economía que a pesar de las dificultades exhíbe discretos crecimientos, con una fuerza productiva en la agricultura agrupadas en la División Mambisa Mayor General Vicente García y una fuerza superior a los tres mil hombres dirigidos por el compañero Mastrapa; veterano y prestigioso dirigente cederista de la región, hoy designado para dichas funciones. La educación contaba en 1986 con 17 círculos infantiles 634 escuelas primarias, 58 secundarias básicas, 13 Preuniversitarios, 24 escuelas de Formación Técnica y Profesional, 10 para formación pedagógica, 17 escuelas especiales, 4 en el movimiento juvenil y 71 en la educación de adultos. La matrícula para. Contamos asimismo con 3 centros Universitarios desglosados en una de carreras económicas y agropecuarias, además de la cultura física, una Facultad de Ciencias Médicas y un Instituto Superior Pedagógico.
En la esfera cultural se ha avanzado considerablemente, pues ya en 1984 con la inauguración municipal de Colombia, el país cumplía la ley 23 de 1979, dictada por la Asamblea Nacional de hacer un museo en cada municipio del país. Esta Instutución fue inaugurada por el entonces Ministro de Cultura Armando Hart Dávalos. El primero de estos centros fue el de Puerto Padre; el l4 de Febrero de 1981, seguido de un pequeño local en Las Tunas, el propio año luego Jesús Menéndez, Jobabo, Amancio Rodríguez, Manatí, el Provincial de Las Tunas el 1ro de Julio de 1984, el de Majibacoa y el de Colombia. Tal auge tomaron los Museos que en 1986 fueron visitados por 183 mil visitantes. Luego surgió el museo Taller de Escultura en la Capital Provincial con la colección de pequeño formato más importante del país y con la ejecución en la ciudad de obras con la firma de reconocidos escultores cubanos como Rita Longa, Juan Esnor, Tony fuentes, Pedro Vega, Manuel Chiong, Rafael Ferrero y Armando Echavarrías. Fue nombrada la ciudad tunera como Capital de la Escultura Cubana. Todo ello motivó un sistemático movimiento escultórico que ha ído en ascenso. También la cultura ha cobrado un espacio, contando la provincia con pintores de alta calificación. Durante esta etapa existían 14 casas de cultura en el territorio para la promoción del movimiento de aficionados y el trabajo comunitario con una cifra cercana a los 180 instructores en las diversas manifestaciones del arte. Hay un fuerte movimiento literario estimulado por la publicación de obras por la editorial San López y donde se publica el suplemento cultural Quehacer.
Cuenta la provincia con 3 monumentos nacionales. El fuerte de la Loma en Puerto Padre, el Sitio Histórico de San Miguel del Rompe y el Memorial Mayor General Vicente García. 17 salas de exhibisión Cinematográficas y 53 equipos de 16 mm. En toda la región existen 11 bibliotecas públicas y 18 librerías. La enseñanza artística comenzó a impartirse desde 1974 con nivel elemental de música y artes plásticas en 1986, se creó la escuela de cerámica de Nivel medio, vinculada a la industria en el territorio. Se construyó la Escuela Vocacional de arte y la de Instructores de Arte. Cada año se celebran las jornadas cucalambeanas, como expresión de la tradición y promoción del Folklor campesino en la región.
La cultura aquí cuenta con grupos Folclórico de tradición haitiana, como el Petit dancé y el “Manyedifé”, y se cultiva además la tradicional música de órganos. La música de concierto ha ganado un espacio desfilando por la provincia lo más selecto del repertorio nacional e internacional con dos plazas preferenciales la del Museo provincial de Las tunas y la Casa de cultura del municipio Jesús Menéndez. También la música popular tiene su espacio, así como la coral y la de las bandas municipales, fundamentalmente en Las Tunas y puerto Padre en esta última modalidad.
Este año contaba la provincia con doce hospitales, dieciseis policlínicos, díez puertos médicos, dos clínicas estomatológicas, nueve hogares maternos, un laboratorio de prótesis dental, siete centrales de ambulancias, cuarenta y tres consultorios del médico de la familia, dos puestos de enfermería, dos centros de extracción de sangre, cinco hogares de ancianos, un hogar de impedidos físicos-motores y mentales, un Centro provincial de higiene y epidemiología y un Taller Provincial de electromedicina.
El hospital Ernesto Guevara cuenta con 630 camas y el Guillermo Dominguez de Puerto Padre, que son los más significativos, la esperanza de vida era de 75.31 año.
La región de Las Tunas en el ámbito económico político y social han tenido sustanciales avances en todas las esferas de la vida elementos que se encuentran recogidos por el autor en una obra mayor actualizada, donde se refleja el quehacer de una ciudad que exhibe en el subsuelo uno de los mayores museos arqueológicos de la región Oriental, pues su arquitectura se perdió en 3 ocasiones por la tea mambisa que la hicieron acreedora a la denominación de ciudad Antorcha de Cuba junto a Bayamo que fue el ejmplo primigenio.
CITAS Y NOTAS
1. Osvaldo Morales Patiño. La Rebeldía de los Indocubanos. Revista Bimestre cubano. Volúmen 6 numero dos. 2 de septiembre - Octubre 1945. 2. Los tres primeros Historiadores de Cuba. Tomo II. Librería e imprenta de Andrés Pego. La Habana 1876. P. 107. 3. Esta Provincia aborigen está en la demarcación de Bayamo N. del A. 4. Memoria de la Sociedad Amigos del país. 1846 Tomo 33. Sección de antigüedades. 5. Archivo Nacional de Cuba. Fondo Gobierno General Legajo 489 No. 25114. 6. Cuadro estadístico de la fiel Isla de Cuba. Imprenta del gobierno, 1847.P.235 7. Archivo Nacional de Cuba. Fondo. Planos. Caja 1196. No. 49618 8. El Camagüey. Antonio Perpeñá Pibernal, sin pie de imprenta La Habana 1884 P.255 9. Hoy parque Vicente García 10. Construcción militar cilíndrica, con aspilleras a su alrededor para la vigilancia 11. Archivo Nacional de Cuba. Fondo Gobierno Superior Civil. Legajo 154 No. 7782 12. En diversas bibliografías se recogen otros nombres, además de los expuestos pero en este caso he tomado los analizados por Hortensia Pichardo en conferencia manuscrita que poseo en mi oficina. 13. Carlos Manuel de Céspedes. Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo. Editorial de Ciencias Sociales. En La Habana. 1982, Tomo 1 P.101. 14. Doctor José Manuel Pérez Cabrera. Documentos para servir a la historia de la guerra Chiquita 1950, P155. 15. Hoy Vicente García donde se encuentra la tienda CIMEX antes farmacia Piloto. 16. En el mismo sitio de su caída en combate se levanta un Monumento a la entrada de la Plaza Martiana diseñada por el Arquitecto Domingo Alas Rosell. 17. Colectivo de autores Editorial Sanlopes. Las Tunas 1996. P.36. 18. Las Tunas a través del tiempo. Editorial Sanlopes. Las Tunas 1996 p.40.41 19. Ibiden P.47 20. Garcés Eduardo. Ob. Cita. P.47 21. Pasó la columna por la finca Hasta Aquí del campesino Juan Machado, luego pasan a la arrocera del Terrateniente Francisco Bartés en Las Tunas y después a La Federal y luego a Laguna Baja, Faldiquera del Diablo y Sumacará en el cuartel Francisco, hoy Amancio Rodríguez N. del A. 22. Jorge Luis Pérez Almaguer y otros. Las Tunas a través del tiempo. Editorial San López. Las Tunas. 1996. Pág. 50. 23. Ibiden. Pág. 52. 24. Jorge Luis Pérez y otros P. 53. 25. Jorge Luis Pérez y otros. Pág. 60-
BIBLIOGRAFIA
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