| l'Incontro di Amicizia e Solidarietà Lombardia - Las Tunas (luglio 2001) | |||||
| documenti | |||||
|
ITALIA Y CUBA: MAS DE UN SIGLO DE SOLIDARIDAD Y AMISTAD
Autor: Víctor Manuel Marrero Zaldívar(historiador de la ciudad de Las Tunas)
intervento all'Incontro di Amicizia e Solidarietà Las Tunas - Lombarda Las Tunas, luglio 2001
Las relaciones de amistad de Italia y Cuba, cuyo 40 aniversario celebramos después del triunfo revolucionario de 1959, tienen antecedentes mucho más profundos en el tiempo. Fue Italia de las primeras en reconocer la beligerancia de la República en armas fundada por Carlos Manuel de Céspedes en 1868.
El historiador Gerardo Castellanos al referirse a esta relación se refirió que “... en el pueblo italiano vibró siempre la simpatía por la causa cubana de la libertad”... (1)
Cuando los sucesos revolucionarios de 1851, en que Joaquín de Agüero y Agüero y un grupo de cubanos, asaltaron la ciudad de Las Tunas con la finalidad de formar gobierno provisional y desde aquí emprender la independencia de Cuba, el gran Italiano Garibaldi, demostró sus sentimientos de adhesión con el pueblo de Cuba e incluso algunos afirman que estuvo de incógnito en La Habana, pues acariciaba la idea de traer una expedición a Cuba. El propio historiador Castellanos señaló:
...Después, en todas nuestras contiendas, hemos recibido el apoyo moral y de sangre de generosos italianos. No pocas rindieron la vida en la manigua, en 1868 y en 1895, y en la última etapa la corriente fue más intensa aún que en otros tiempos... (2)
Los italianos con dignidad insospechada, combatieron desde la prensa, la tribuna y en la propia guerra a favor de Cuba. Uno de estos ejemplos fue Natalio Argenta, natural de Bérgano, quien combatió al lado de Calixto García y dejó en los campos orientales y especialmente en Las Tunas y Bayamo su heroismo sin par. Al respecto los historiadores José Abreu Cardet y Elia Sintes escribieron:
...El internacionalista italiano Natalio Argenta se ganó el cariño y el respeto de la familia. (3)
Este joven, bajo las órdenes de Garibaldi combatió por la unidad italiana y posteriormente se unió al movimiento revolucionario cubano. Se convirtió en ayudante y guardaespaldas del Mayor General Calixto García. El Jefe cubano le tomó tanto afecto que Argenta pasó a ser un miembro más de la familia. Desarrolló diversas operaciones militares, por lo que llegó a obtener el grado de Capitán.
El 7 de mayo de 1880, junto a Pio Rosado desembarcó en Cuba Argenta, y pasando por Las Tunas, se establece en la zona de Bayamo. El 3 de julio se encontraban ocultos en el potrero “El Socorro”. Víctima de una delación fueron prisioneros y el 7 del propio mes y año fusilados en Bayamo, cerca del fuerte “España”, a pocos metros del río Bayamo. Aquellos hombres con valentía aceptaron su destino y ante el pelotón de fusilamiento Argenta gritó: “Viva la República Universal” a lo que Pio Rosado agregó: “Viva Cuba Libre, Capitán”. Junto a ellos fueron fusilados también Enrique Varona y Félix Morejón.
El 3 de septiembre de 1892, José Martí escribía:
... Patria agradecida recordaba en su último número a la Patria de Mazzini, aquel irreductible que no volvió a su tierra hasta que no la vió libre, a la patria de Garibaldi, que fue amigo de Cuba, que en nuestra américa y en su patria combatió con desinterés por las causas nobles: Patria rendía un tributo merecido a la memoria del valiente italiano Natalio Argenta, que por nosotros sangró y bajo cuyo nombre los italianos de Tampa, amantes de la libertad, se alistan para ayudar a la obra grandiosa de la redención de Las Antillas. Hoy el Italiano Tossini, propietario del salón Wewan, Brooklyn, al preguntarle los miembros del Club “Henry Reeve”, el precio del local donde tendrían sus juntas, se negó cobrar, “Porque nosotros simpatizamos con la causa de los que son esclavos; a los cubanos que se reúnen para trabajar por la emancipación de su país, todo hombre digno debe abrirles sus puertas, debe darles el corazón (4).
Martí le dedicó largos espacios a Italia en su voluminosa obra, pues en ese país había encontrado solidaridad y apoyo para la lucha de Cuba. Buscó el maestro José Martí, los mejores equipos de Italianos para cronicarlos en sus diversos escritos. Del pintor Juan J. Peoli, del cual con motivo de su muerte escribió:
...Murió en Cuba, la tierra que amó él tanto, la tierra que le permitió el mérito y le dió mujer noble, hijos buenos, ilustres amigos. Murió como la tarde del Heedson, que se sentaba él a ver caer, desde el banco rústico de su manzano solariego, en las colinas de tiniebla y oro por donde baja majestuoso el río... (6)
Era Peoli, alumno de la Academia San Alejandro de Cuba, y en anterretrato ganó el Primer Premio que Martí describe de modo elocuente: ...Las carnes suaves y luminosas, y la quietud y hondura de la atmósfera en que envolvía sus creaciones...” Martí se refería que los románticos picaban solo por su caballeroso exceso de fidelidad a aquella época de renovasión sublime como en todo, la aspiración satisfecha, la libertad del arte, les pareció inferior a la aspiración por satisfacer y acevera Martí:
... “Y es que el hombre dichoso por la virtud, cree en lo que ve, y ve en sí y fuera un mundo claro y mejor. La naturaleza, sin las velas ni abalorios que le pone la pasión de la vida, recobra las tintas creadoras; impera en ese arte innovador la sombra matríz, el fuego genérico y la perla del alba...”
De peoli, Martí afrima que el hombre que lleva lo permanente en sí, ha de cultivar lo permanente; o se degrada, y vuelve atrás, en lo que no cultive. A lo transitorio se esclavizan y venden, los que no saben descubrir en sí lo superior y perdurable.
El 16 de septiembre de 1881, desde New York, Martí escribe al director de la Opinión Nacional a propósito de la muerte del poeta Italiano, hace una exhaustiva reflexión sobre la patria de Garibaldi, aludiendo al vesubio, la Plaza de San Marcos, el aire de Venecia y un sinnúmero de anotaciones que nos permiten conocer a la Italia de entonces.
En el artículo de marras, Martí afirma:
...Nutrida está la quincena italiana de cosas nuevas y brillantes: el vesubio despierto, mueve al cielo sus lenguas de llamas; un muerto ilustre, que había adquirido con una vida útil y gloriosa el derecho de morir, es llevado en triunfo al cementerio de Roma; y Venecia, remozada y coqueta, corona de flores su alto Campanille rosado, resucita sus fiestas antiguas, adereza a la márgen del Lido, y a la sombra de sus pintorescas emporradas, los sabrosos mariscos que sirvieron tantas veces de almuerzo a Teóphile Gautier, e inunda con sus góndolas los canales, con sus mujeres de ojos negros los puentes y con sus gallardos pilluelos sus acróbatas ambulantes y sus adivinadores de lotería y decidores de buena fortuna, la resplandeciente Plaza de San Marcos, - ¡este paisaje de ónix! (6)
Así describe magistralmente José Martí la tierra de Mazzini en 1881. Narra el Apóstol cubano la rebeldía del canómigo Campillo y cita en su artículo:
... En tanto que esta luz de día como si de la cresta del vesubio reflejose la lumbre flamante sobre la ciudad Náyade, inunda la nueva Italia, - una defección y un desacato enlutan el Palacio Papal. Un canónigo de la catedral de San Pablo abjuró, en la noche del 14 de septiembre, de su fe católica en la capilla Metodista, y al devolver sus puños de encaje, que tantas veces han rozado el ara madre de la Santa Iglesia Romana, al cardenal Borromeo, Prefecto de la Congregación, el rebelde Sacerdote Campillo afirma que se aparta de la comunión católica porque no cabe, a su juicio, en Iglesia de paz política de guerra, ni en corazón italiano amor más vivo que el amor a Italia, y porque le entristece y descontenta la hostilidad continuada con que a su entender trata el Sumo Póntife a Italia redimida. (7)
Con letras doradas recoge Martí, la muerte del poeta Pietro Cossa, el cual cronica así:
...Gran funeral fue en Roma el de un poeta famoso, que por sus enérgicas estrófas, reformador empuje, tamaños, trágicos y numerosas obras, gozaba de muchos ya universal renombre: Pietro Cossa. Como extinguido parecía el teatro italiano, e iluminado sólo de vez en cuando por sales extranjeros: pasajeras rapsodias políticas, vulgares pinturas de costumbres, o pálidas elucubraciones académicas lo alimentaban, cuando como ahora hacen el elegantísimo Carducci con la poesía lírica y el donoso y seductor Amicis con la prosa, un aliento de vida y un aire de resurrección entraron en la escena con la arrebatada inspiración y rebelde genio del dramático Cossa. Los relámpagos de la espalda de Garibaldi herían su lira. La nación tuvo en él soldado y poeta...” (8)
Más adelante Martí describe el funeral, el pueblo con el féretro en hondas cubierto de coronas y ramas de laurel concluyendo el apunte al expresar: “Roma entera reunida en torno al féretro, parecía como querer revivir con el calor de su amor al bardo muerto...”(9)
De la Plaza de San Marcos, hace el maestro exquisitoas descripciones, como ese amor que sintió por la nación italiana. En su artículo para la opinión nacional del 3 de octubre de 1881, y que firmó con el seudónimo M. De Z. Anotaba:
... San Marcos, donde en otro tiempo rompieron el aire de Vencia, esclava las hondas austríacas, resonará ahora con las altas voces de una colosal orquesta de hijos fuertes de Italia, hijos libres del Véneto. Aquellas serenatas Venecianas, cuyos ecos, como diablillos ungidos de amor, revoleteaban, después de oidar loargo tiempo, encendiendo llamas e inspirando cantos en torno a la frente de los poetas... Aquellas tranquilas Góndolas de Venecia, aquellos veloces bissones, regatearán como regatearon ochocientos años hace en las fiestas con que fue celebrada la ruidosa Victoria del dux Pietro Gandiano sobre las intrépidas piratas que robaron las monjas del convento de olívolo. Así renace de su sueño de siglos, en su lecho de mármol, de su polvo de oro, la magnífica Venecia... (10)
El 16 de septiembre del referido año 1881, envía un artículo al director de la Opinión Nacional de Caracas, Venezuela con diversas noticias de España y que fueron publicadas en el referido periódico el 4 de octubre del mismo año. En el noticiero Martí relata la carta de Castelar a Garibaldi. En el preámbulo anota el apóstol de la independencia cubana:
...Un corazón existe en Europa, vasto y ardiente, en que hay lugar para todo dolor y goce humano, y echo a todo acto heorico o sentimiento generoso. De una patria, como de una madre, nacen los hombres; la libertad, patria humana, tuvo un hijo y fue Garibaldi: - fue él... Cuando se mire atrás desde lo porvenir, se verán en la cúspide de este siglo grandioso un caballero cano de fuerte ocupulada, mirada encendida y barba hirsuta, vestido de vulgares paños negros: Víctor Hugo; y un jinete resplandeciente, de corcel blanco, capa roja y espada llameante: Garibaldi... (11)
Al final del artículo Martí recalca que del guerrero italiano fue un telegrama cariñoso en que felicitaba desde Caprera a Castelar por el éxito de las elecciones en Barcelona y en Huesca; y de Castelar en su tierra, suntuosa, exuberante carta, en que con su hermosisíma lenguea de colores, y sus caricias de arroyo, y ruidos de cascadas, responde al caballero de su siglo, y felicita a los republicanos españoles de haber nacido en la misma sorprendente centuria que ha visto hacer al amador ardiente de toda víctima oprimida, al soldado gentíl de toda idea que sufre y redime, al gobernados de capa roja y acero que llamea, - el bueno, el generoso, el bravo Garibaldi.
Italia estuvo prendida, como diamante reluciante al corazón de José Martí, y en artículo publicado en La Opinión Nacional de Caracas el 17 de noviembre del año de referencia destaca:
... ¡Italia irredenta!,- Italia irredimida, -decía una corona que colgaba de una rama de árbol. Coléricos discursos, acalorados, recuerdos, desembarazadas amenazas señalaron la reunión agitadísima. Ricciotti, Garibaldi, amado de los romanos, es decía palabras dfogosas. La policía arrancó del árbol la corona. Así con sus actos propios, se dibujan los tres elementos que muebven la interesante vida de este pueblo eterno, que ha visto pasear en sus bosques de estatuas a las poderosas más grandes de la tierra... (12)
En el propio periódico publicó Martí el 8 de marzo de 1882, su artículo Italia, donde se recrea la virtud de las acciones en pose célebre: “...Es glorioso, y da anhelos de Gloria, un anciano que ha vivido bravamente. Esas son monumentos que andan...”(13)
Más adelante escribe:
...Así aman los lombardos a sus ancianos; a aquel que ha escrito tantas libras que pudiera ser pedestal para sus estatuas; al que huroneó en los mundos, y sacó de ellas para ponerlas a la luz, hazañas de generos, maldades de tiranos, cantos de barbas; a aquél trabajador, que ve la noche como una culpa cuando ha pasado el día como un regalo; al que aún pequeñuelo, cantaba ya con verba alada y fogosa las maravillas de la libertad, las cóleras de los pueblos, y los heroicos rebeldías y las magníficas batallas de las repúblicas de Italia, que batallaron con coraza de oro, a César Cantú, ya octagenario... (14)
En su crónica habla Martí de Lombardía que cataloga de Alba, por el espectáculo maravilloso en su despertar, diciendo que: Es fiesta de pájaros y seguidamente, describe al lombardo que es César Cantú en su mesa de labor, tajando con su ciclópea historia lo que haya errado y viejo ... Dícese que el patriarca, no cansado de andar, ni maravillarse, toma de nuevo su sombrero de sol y su bordón, y como viajero que anda en busca de fuentes de ríos, mueve el paso hacia las selva escondidas, donde es fama que surgen fuentes nuevas... (15)
Analiza el maestro los cambios operados en la obra de Cantúy sus lecturas en la Sociedad Histórica de Milán. En otra zona de su ensayo retoma el tiempo como brújula magestuosa que consolidan la gloria y la experiencia:
... Los años santifican: los años embellecen; los años, como aliento poderoso, soplan sobre el espíritu, y le dejan limpio, y libre de esas poseíancillas gusanosas que nos lo envenerían y nos lo roesn en lo mejor de nuestra vida, ¡Y es hermoso ver rodar, al soplo, recio del tiempo, cuerpo abajo esas gusanos!. Ama más el hombre viejo. Y se le perdona. El hombre tiene necesidad de vencer... (16)
Casi al final emite el maestro, un juicio dado por César Cantú de este modo: “La tradición – dice Cantú – ha de ser su base: la tradición sujeta a buena crítica...” (17) Analiza los cambios de la ciencia histórica a la luz de los tiempos y da ejemplos concreto de ellos como el descubrimiento de nuevas ciudades y habla de los hiesos, que no fueron rudos pastores como se decía, sino reyes sabios, y dice Martí que se tomará de las ciencias nuevas lo absolutamente cierto, y dejará a un lado lo hipotético, lo presuntuoso, lo probable. Inclinará su cabeza nevada sobre pergaminos y sobre archivos, y buscará la causa de los sucesos, no en las razones viisbles, que son casi siempre falsas razones, sino aquellas íntimas, que están en cartas y bibliotecas y andan ignoradas... (18)
Más adelante apunta:
...Historiar es juzgar, y es fuerza, para historiar estar por encima de los hombres, y no soldadear d3e un lado de la batalla. El que puede ser reo, no ha de ser juez. El que es falible no ha de dar fallo. El que milita ardientemente en un bando político, o en un bando filosófico, escribirá su libro de historia con la tinta del bando. Más la verdad, como el sol, ilumina la tierra a través de las nuves. Y con las mismas manos que escribe el error, va escibiendo la verdad... (19)
Trasciende en este artículo el calificativo que da a garibaldi, por la vehemencia quer lo hace, al escribir:
...Van tristes por sus calles los napolitabnos, temiendo que el héroe que paseó victorioso la Lombardía a la cabeza der sus francos, y puso la bandera de tres colores en los palacios de Roma, muera al fin cuando tal hombre no debe morir, - en el seno de aquella ciudad que alzó con su bravura de los pies desus imbéciles monarcas, en el seno de Nápoles. Acostado en camilla, pasó oyendo sollozos Garibaldi por aquellas calles en que aún resuenan los vítores con que, al paso de su caballo de triunfo, le saludó la ciudad alborazada. Unos son padres de hijos; y otros, como Garibaldi, cuya muerte se aguarda, padres de pueblos... (20).
El 3 de abril de 1882, dedica Martí atención a italia en sus escritos en la Opinión Nacional de Caracas, destacando la obra de Garibaldi y Mídicis, como símbolos de libertad y Martí los describe como los que dieron al mar la barca de esperanza cuando alzaron en sus mástiles con alegría y fe heroica la bandera de tres colores de la patria que iban afundar.
En la obra martiana hay múltiples referencias a la nación italiana, donde resalta su belleza, su historia, sus luchas por la libertad y hay hombres y mujeres que lo hicieron posible. Martí llevó a Italia en el corazón y sus escritos se fundamentaban en la divulgación necesaria de los hechops más trascedentes de aquel pueblo como ejemplo para los demás pueblos.
Ese amor de josé Martí por Italia, estuvo reciprocado por hermanos de aquella nación que como Natalio Argenta, el ilustre bergamés, regó con su sangre la tierra cubana y otro italiano ilustre: Federico F. Falco, tomó su ejemplo como bandera para revivirlo en el Club-Pro-Cuba, que fundó en Italia paracontribuir con todas sus fuerzas a la causa de la independencia cubana.
El 25 de mayo de 1896, José Emelterio Betances, el Gran puertoriqueño, escribía a Don Tomás estrada Palma, Ministro Plenipotenciario de Cuba en los estados Unidos para anunciarle: “[...] en Italia el Comité Republicano ofrece sus servicios [...] (21). El 16 de octubre, del proio año en otra de las misivas le decía: “Envío a usted periódicos italianos, franceses, donde se da cuenta de la agitaciónen Italia y Francia a favor de Cuba”... (22)
En otra de las cartas del 10 de noviembre él anuncia que los señores Orestes Ferrosa y Guillermo Patriiccione pasarán por París, en camino de New York, decididos a ir a Cuba libre, luego de afirmar que en Italia existe el mayor entusiasmo por nuestra causa en todo el partido republicano, que recibe constantemente del Comité´italiano por Cuba Libre, pruebas de esa decidida adhesión.
El 10 de junio de 1897, fechó Betances una correspondencia a Tomás estrada en la cual le manifestaba:
...En Italia la agitación a favor de Cuba es tan grande que el Ministro de Relaciones exteriores ha llamado a los agitadores, él (Profesor Giovanni, Bavio), y al Dr. (Federico Falco para suplicadores que no expongan al Gobierno a desagrados con España... (23)
Al patriota cubano Eduardo Yero Buduén le escribía Betances el 9 de abril de 1897 de esta manera:
...Toda vez que Usted me dice respecto a expediciones se lo tengo repetido varias veces al Dr. Falco y veo que está confrome. Es cierto que él puede ser mucho más útil en Italia que no en la revolución... (23)
El Dr. Federico Falco, quien presidía el Comité italiano Pro-Cuba libre sentía que todo lo hecho, que era inmenso era poco, y deseaba vivamente venir a Cuba a dar su ayuda con las armas en la mano en una muestra elocuente de amistad e internacionalismo. Si Martí llevó a Italia en el corazón; Cuba corría por las venas de Federico Falco.
El 6 de mayo de 1898, Betances no pudo detener al gigante italiano y en carta memorable a Tomás Estrada le comentó:
...Permítame presentarle a un amigo entusiasta de Cuba y Puerto Rico, el Sr. Doctor F. Falco; el que ha llegado a hacer en Italia, de la lucha de Cuba, una cuestión internacional antes que los americanos tomaran parte en la guerra. Desde un principio el Dr. Falco se ha declado nuestro amigo, ha trabajado a favor nuestro, ha hecho propaganda abierta, ha conquistado la prensa, ha dado conferencias, ha fundado comités y ha traído a nuestra causa hombres de toda la importancia... de principales diputados, consejales y artistas republicanos. Después de haber conseguido esos triunfos ha contituído el Club “Maceo” en Roma y ha hecho flotar la bandera cubana en medio de los ministros, de los representantes del pueblo y de las sociedades universitarias y populares de Italia. El Dr. Falco merece todas las consideraciones de las que se le debe a un gran patriota cubano... Es un hermano nuestro que lleva al gobierno de Cuba las felicitaciones y las simpatías de toda la democracia italiana (24)
El 28 de octubre de 1898, la asamblea de Representantes de la República de Cuba en atrmas, reconoció en Sesión solemne el apoyo de Italia a la causa cubana de la siguiente forma:
A los diputados de la cámara italiana y a otros ilustres patriotas que solemnemente afirmaron la solidaridad de la nación italiana con los insurrectos de Cuba esclava, los representantes de Cuba redimida, como cambio afectuoso de solidaridad.
El acta está firmada por 43 representantes, originalmente de puño y letra de los presentes y contiene una presentación del general cubano Bartolomé Masó Márques, entonces Presidente de la República cubana.
En el primer cuerpo de ejército libertador cubano hubo varios italianos, entre los que se registran Santiago Ninia Anina, de 36 años, soldado que se incorporó el 20 de septiembre de 1896 y era oriundo de Pavia. También se registra a Guillermo Patriccione, de 24 años con los grados de teniente, quien se incorporó el 25 de mayo de 1897 y se desconoce la ciudad de origen.
Hugo Ricci, fue un mambí, que pasó fugazmente por la ciudad cubana de Matanzas, según los investigadores Raúl Ruiz y Urbano Martínez.
Raúl R. Ruíz, historiador matancero, apunta:
...Durante el transcurso de la guerra de los Díez años, aunque los itálicos estaban envueltos en las luchas por la unidad nacional, encontraron razones y tiempo para expresar simpatía y solidaridad a los cubanos. Gallega, el corresponsal italiano del times, de Londres, vino a Cuba y reportó favorablemente la beligerancia de los insurrectos... (26 )
Durante la guerra de 1895, fue intenso el respaldo italiano a la lucha; muchos amigos de la tierra de Mazzini nos brindaron su apoyo Juan Bavio, profesor universitario; María Montessori, pedagoga afanada internacionalmente, Federico Gattorno, quien fue diputado, Hector Ferrori, escultor célebre. Decenas de voluntarios de todo el país fueron a Roma, para alistarse y formar parte de una expedición a la Isla del caribe. Otra de estas empresas, dirigidas por el Coronel Marinotti, llegó a partir hacia Cuba. A través de la prensa se dio a conocer numerosas muestras de adhesión a la causa y muchos italianos empeñaron el machete en la contienda revolucionaria cubana. Entre los más connotados estuvo Guillermo Patriccione, Francisco Lenci, Francisco Pagluichi y Oreste Ferrara, entre otros; este último, el más mencionado y difundido de todos y también el más discutido por su posición política durante la República neocolonial.
Gerardo Hugo Ricci, nació en la ciudad Lombarda de Mantua, el 12 de enero de 1864 y cuando estalló en Cuba la revolución de 1895, liderada por José Martí, se nomina entre los primeros en el campo de la insurrección; contaba a la sazón 31 años. Su hoja militar del 95 al 98, recoge numerosos combates, entre ellos Hato de Jicarita en Matanzas durante 1896.
El 2 de julio, el General Lacret Morlat seenfrentó a las fuerzas españolas del General Prat, combate que tomó proporciones indescriptibles en el cual participa Ricci, como ayudante del General García Vigoa. El combate duró más de nueve horas. Las bajas españolas fueron 9 muertos y 50 heridos contra 15 muertos cubanos y 29 heridos. Al concluir la guerra Ricci lucía las estrellas de Comandante e integraba la segunda Brigada, bajo las órdenes del General de división García Vigoa, formando parte de la primera división del Quinto Cuerpo de ejército.
En Matanzas, la huella italiana quedó patentizada en las artes Plásticas, la poesía, las artes escénicas y otras ramas, donde aflora la arquitectura con obras como el teatro Sausto, de la Atenas de Cuba, que proyectó y ejecutó el arquitecto italiano Daniel Dall Aglio, nacido en Roma en 1809.
Según afirman los historiadores Raúl Ruiz ty Urbano Martínez, en lla inauguración del teatro, el poeta Rafael otero declamó un soneto dedicado a Dall aglio, el cual tuvo que presentarse a escena.
Muchos hombres habría que resaltar pues la huella italiana está impregnada en el cubano por doquier, pues Italia se respira desde entonces en cada poro del pueblo cubano.
Fue el representante italiano más ilustre el Dr. Federico Falco, quien presidía en su país el Comité italiano central por la libertad de Cuba, el cual fundó el 6 de abril de 1896, con sede en Roma. También fundó el Comité de lña Juventud Republicana Livornesa y el Círculo Popular Mazzini, de Géneva.
Por todos sus servicios Federico Falco, fue nombrado Comandante del Ejército Libertador cubano, quien se incorporó directamente a nuestra guerra el 234 de abril de 1898.
Durante el siglo XX, muchos italianos visitaron a Cuba y desarrollaron diversas profesiones. En 1924, vinieron a San Manuel contratados por la The Chaparra Sugar Compani, Mario Calvino y su esposa Eva Manuelli, padre del después famoso novelista Italo Calvino quien había nacido en Santiago de Las Vegas en La Habana. Est matrimonio italiano se estableció en San Manuel con la finalidad de montar una estación experimental de la caña de azúcar en busca de variedades más productivas y resistentes al trópico junto a un grupo de cinetíficos de Italia e incluso crearon una escuela agrícola en el propio San Manuel. También se establecieron en la zona Agustín Bonassi y Mario Cereza, este último se casó con una cubana y se estableció en la Villa azul de los molinos (Puerto Padre)
Calvino retornó a su patria a mediados de 1925. Aquí en Las Tunas algunos trabajaron en la industria azucarera. En Manzanillo, hubo también huella italiana, entre otros: Jacinto Minielli, fundó en 1904, la banda municipal e hizo valiosos aportes a la cultura de ese territorio; conformaron parte del grupo que residió en la ciudad bañada por el Golfo del Guacanayabo, Miguel de la Bentura, Paulo Balacién, María Luisa Roggelo, María Veneroni Marché, esta última de Lucas, todos se hicieron familia en la ciudad manzanillera y murieron allí entre 1948, 49, 55 y 1921 respectivamente.
Varios monumentos de los que adornan la ciudad de Las Tunas fueron construídos por manos expertas en Italia por la Compañía de Juan Dopta; entre ellos el que pertúa la memoria en el corazón de la ciudad, al mayor general Vicente García, construído en mármol de las canteras de carrora, asi mismo, el de las madres, el alegórico a las víctimas de la guerra y otras que como flores, andan en la memoria popular.
Guardamos con cariño la imagen de la noble italiana Tina Modatti, “La Timísima, tierna esposa de Mulio en Méjico, que es un ejemplo de la amistad y la solidaridad de la emancipación de los pueblos.
Como podemos apreciar, las relaciones de amistad entre Cuba e Italia y viceversa, llevan ya más de un siglo, y el tiempo amalgamado en el corazón de estas dos naciones, nos permiten el abrazo fecundo que nos unen hoy, porque José Martí y Carlos Manuel de Céspedes y la presencia de Guillermo Massini y Federico Falco, con el ejemplo de Garivaldi, son como la estrella polar que nos guía hacia un abrazo fraterno y una insondable relación de amistad y solidaridad.
Permítanme culminar estas palabras, con esta décima que escribí para la ocasión; lleva por título:
“Amistad”
Mil páginas de amistad Escritas con letras de oro Simbolizan el decoro De toda la humanidad, Huella de amor y hermandad Que en mi patria se acrecienta Cuando la sangre de Argenta Bañaba el centón cubano Bajo el régimen hispano En aquella guerra cruenta.
Las Tunas y Lombardia En un abrazo fecundo Andan recorriendo el mundo Como el sol de mediodía. Compartimos la alegría En mi tierra soberana, Donde la luz se desgrana Como un abrazo de amor Que le damos con fulgor A la nación italiana.
CITAS Y NOTAS
1. Gerardo Castellanos. Panorama histórico, La Habana, 1925; P. 1224 2. Castellano, Gerardo. P. 1224 3. Se refiere a la familia de Calixto García 4. Martí, José, Obras Completas. T. 5. P. 399. Editorial de ciencias sociales, La Habana, 1995 5. Martí, José, Obras Completas. T. 5 p. 281 6. _________________ P. 85 7. _________________P. 86 8. _________________ P. 86 9. _________________ P. 86 10. _________________P. 88 11. _________________ P. 100 12. _________________ P. 194 13. _________________ P. 195 14. _________________ P. 395 15. _________________P. 395-396 16. _________________P. 396 17. _________________ P. 398 18. _________________ P. 40 19. _________________ Ibídem 20. _________________ P. 400 21. Iglesia, Bernardo y González, René: Boletín del Archivo Nacional de Cuba, Editorial Academia, La Habana, 1989. No. 2. P.- 81-82 22. Ibídem 23. Ibídem 24. Ibídem 25. Ibídem 26. Ruiz R. Raúl- Urbano Martínez: Memoria Italiana, Ediciones Vigía. Matanzas S: A:C P. 75 27. Ruiz R. Ruiz- O. C. P. 75
|
|||||